Hace poco más de un mes mi pareja me pidió matrimonio y decidimos celebrar nuestra boda por todo lo alto, estamos los dos muy ilusionados. A los días, ya empezamos a hablar de los preparativos y de quiénes queríamos que fuesen nuestros testigos. Tuvimos claro enseguida quiénes serían: la testigo por mi parte será mi mejor amiga y por la suya su hermana.
Yo también tengo una hermana, pero nunca nos hemos llevado especialmente bien. Yo siempre he estado ahí para ella, sin embargo, ella nunca me ha correspondido de la misma manera. Es cierto que me ha hecho sufrir muchísimas veces, desde que éramos pequeñas, yo siempre he sido la hermana mayor centrada y responsable y ella siempre ha estado metida en un montón de problemas. Yo le he sacado las castañas del fuego infinidad de veces, a pesar de que ella nunca me lo ha agradecido.
Pese a todo, el cariño que yo le tengo es inmenso. Hace poco más de un año, estuvimos muchos meses sin hablarnos. Mi pareja me ha visto llorar muchas veces por el dolor que ella me ha causado. Igualmente, yo tengo claro que es una persona importante en mi vida y que quiero que esté presente en un día tan importante para mí, y pensaba que mi pareja tenía claro que ella vendría a nuestra ceremonia.
El otro día, cuando estábamos haciendo la lista de invitados, se sorprendió muchísimo cuando nombré a mi hermana. Dijo que no entendía por qué la invitaba, que después de todo el dolor que me había causado no la quería en nuestra boda. Me enfadé, pese a poder entenderlo, le dije que la boda era de los dos y que yo quería que mi hermana estuviera en ella, que yo no le vetaba a ninguno de sus invitados a pesar de tener amigos que tampoco me caen bien.
Desde entonces, mi pareja está raro conmigo. Él no quiere ver a mi hermana y yo lo respeto, pero en la boda tendrá que verla porque yo quiero que ella esté ahí. Además, sé que si no la invitara, nuestras rencillas se harían aún más grandes y sería un punto de inflexión que nos distanciaría para siempre. Creo que mi pareja lo ha entendido, o al menos, ha dicho entenderlo aun no estando de acuerdo con mi decisión. No obstante, nuestra boda parece no hacerle la misma ilusión y no entiende por qué quiero estar en un día tan maravilloso como ese, junto a alguien que me ha hecho tanto daño tantas veces.
Es cierto, mi hermana es una persona egocéntrica, caprichosa, poco empática y problemática, sin embargo, es mi hermana pequeña, la quiero y yo no quiero cortar mi relación con ella. Dicen que el árbol genealógico también se poda, que la sangre no hace familia, pero yo no quiero cortar nuestro vínculo, ni tomar una decisión que pueda separarnos para siempre.
No sé si estoy haciendo bien o no, pero sé que es lo que quiero, y como también es mi boda, mi hermana va a ser partícipe de ella.
