Hola a todas!
Os pongo en situación: llevo con mi pareja 10 años. 10 añazos. Y en esos 10 años habremos discutido 2 o 3 veces, y nada agresivo, más bien royo enfado.
Al principio todo era genial, pero de unos años para adelante todo ha ido un poco hacia abajo, y creo que el problema es su actitud. Es una persona que se queda callado cuando tiene un conflicto, no da la cara en ningún momento, y luego llega a casa, me lo cuenta, se desahoga, y sigue con su vida. Hay veces que pienso que lo único que no está mal en su vida soy yo, por lo demás, todo está mal para él: sus amigos, su trabajo, su familia. Todo.
Para poneros un ejemplo, os cuento esto: sus padres le piden dinero constantemente. Él tiene bastante efectivo en casa, y su madre le coge de vez en cuanto. Este mes mil euros. Al siguiente 500. Todo así. Durante cuatro años le he dicho que saque ese dinero de allí. Pues ahí sigue el puto dinero, en la misma caja de siempre.
Yo soy una persona bastante positiva, que tira por todo y de mucho carácter. He estado aguantando durante muchos años con gusto, porque le quiero y es mi pareja y le adoro, pero siento que me estoy cansando de él sin yo quererlo. Le he aconsejado por activa y por pasiva, le he escuchado en todo momento con paciencia y cariño, le he dicho lo que pensaba y lo que yo haría en sus situaciones, pero no hace ab-so-lu-ta-men-te na-da. De unos meses para adelante siento que no tengo paciencia con él, y hoy por ejemplo me ha llamado quejándose de su madre y le he gritado por primera vez en mi vida. Solo me salía cagarme en todos sus antepasados. Un arrebato de ira puro y duro.
Él sabe que estos comportamientos no son normales y ha comenzado a ir a terapia con un psicólogo. Me parece genial y maravilloso, y sé que va a conseguir mejorar, cambiar ese carácter tan pasivo que tiene y empezar a afrontar los problemas. El problema es que no sé si voy a tener YO la suficiente paciencia en todo ese proceso. Estoy literalmente hasta el coño. Ahora mismo solo querría darle dos hostias a su madre y otras dos a él. Cosa que obviamente no voy a hacer, aunque ojalá pudiera.