Hola bonitas, os cuento. Soy una chica de 33 años y en el último año he perdido el trabajo, mi piso, mi pareja y no estoy en mi mejor momento de salud. He vuelto a vivir con mis padres (menos mal que los tengo a ellos, sino me iría debajo de un puente), intento cuidarme ya que tengo muchos problemas digestivos y una enfermedad autoinmune, pero es terriblemente difícil ahora mismo. Intento sobrevivir a mi ruptura, 4 años juntos, 3 de convivencia y una relación feliz, al menos eso creia yo y eso dice él (sí, sí lo dice en la actualidad). Pero, de la noche a la mañana me dejó diciéndome lo mucho que me quiere y lo feliz que es conmigo, pero que eso no es suficiente para acallar las voces de su mente que le dicen que no está hecho para estar en pareja. Es un adicto con problemas de paranoia y medicación psiquiátrica crónica.
Pues bien hace 1 mes que me dejó y me vine a casa de mis padres pidiéndole espacio para superar esta situación, ya que el quiere seguir teniéndome en su vida y hablando conmigo y viéndome. Dice quererme tanto que no puede vivir sin mi, no quiere que me vaya de su vida, pero igualmente me ha echado y creo que ni siquiera es consciente.
Cada cuatro o cinco dias me escribe o me llama para saber de mi, para preguntarme como estoy, para decirme lo mal que lo está pasando y al final para hablar conmigo y explicarme su dia como antes hacia cuando llegaba a casa de trabajar.

He sido seca, tajante, sincera le he explicado lo que me hace sentir cada vez que hablo con él le he pedido espacio porque me ahogo en el puto dolor cada vez que aperece y no hay manera, no me deja avanzar. Sólo me recrimina que soy seca con él y que si por el fuera nos veríamos cada día porque está preocupado por mi.
No puedo bloquearle porque aún tengo cosas en casa, su casa ahora, el que era el hogar de los dos hasta que me dejó y no se cómo gestionar esto, estoy deseando acabar con la mudanza para poder erradicarlo de mi vida, pero duele tanto, tanto tener que alejarlo de mi cuando en realidad no es lo que quiero, se que realmente no me hace bien pues sus problemas psiquiátricos han estado presentes siempre en nuestra relación y sus actitudes de adicto abstinente me privaban a mi de muchas cosas.
Mi mente me dice que estoy mejor sin él y posiblemente es algo que se desde que le conocí, pero mi corazón le echa de menos y no hace más que recordarme lo mucho que nos hemos querido y los momentos maravillosos que hemos vivido. Mi corazón se empeña en recordarme que a pesar de todo lo malo también había mucho bueno. Yo no quería nada de esto, ni esta situación, ni el dolor, ni el aprendizaje, nada y aún así tengo que ser la sensata, la adulta de la ya no relación y tengo que explicarle cómo son las cosas en una ruptura en la que hay sentimientos y dolor, un dolor lacerante.
Mi vida, mi situación me abruman. Estoy en un pozo del que se que saldré, pero también se que tardaré mucho. La ansiedad y los lloros me consumen todas las noches y quisiera borrarlo todo de un plumazo. Ojalá no recordar a cada segundo que mi vida está en su peor momento, que ya no sé cómo sonreir de corazón, ni cómo ser optimista.
Gracias por leerme chicas, no busco consejo sólo pretendía desahogarme y de alguna forma saber que no estoy sola, que no soy la única que pasa por todas estas cosas.
Besos y abrazos sin mascarilla, de esos de antes de la pandemia!