Mi marido y yo no somos religiosos, ambos somos ateo. Pero mientras que él está bautizado e hizo la comunión yo no. Criamos a nuestra hija sin religión, pero permitiéndole hacer preguntas y que se interesara por lo que quisiera. Mis suegros, en cambio, son muy creyentes en serio. De los Catolicos de ir a misa todos los días, confesarse y todo eso. Aunque no le hiciera mucha gracia a mi suegros respetaron nuestra decisión de no bautizarla y dejar que decidiera ella misma… hasta que llegó el momento de la comunión.
Mi hija no quería ir a catequesis ni comulgar, y no porque nosotros se lo prohibiéramos. De hecho, cuando está con su abuela va a misa y la escucha cuando le lee la Biblia, pero la niña nos decía que le gustaba oírla simplemente por pasar tiempo con ella, no porque creyera en ello. Pero mi suegra empezó a insistirle. Como al principio la niña se negó, mi suegra siguió presionando hasta que al ver que no cedía, le propuso un trato y le dijo a mi hija que le pagarían la piscina que quería (una de esas de obra estilo playa que lleva pidiéndonos tiempo). Le prometió que si accedía sólo a ir a catequesis, cuando lo acabase (es decir hace dos meses) tendría su piscina.
Sabíamos que ese chantaje había influido, así que le preguntamos a nuestra hija si lo hubiera hecho sin esa promesa y le dejamos claro que eran dos años de catequesis (al menos en mi zona). Al final nos confesó que no quería decepcionar a su abuela y que tampoco pasaba nada por ir solo a catequesis si la hacía feliz. Y como siempre hemos intentando dejarla decidir, después de darle las opciones la dejamos. En realidad, sabíamos de sobra que mi suegra propuso ese trato porque pensaba que cuando llegase el momento de la comunión y ver las fiestas y los regalos de los otros niños ella también querría comulgar para no sentirse marginada y tener lo mismo que el resto. Pero se equivocó porque al acabar la catequesis, mi hija le dijo a su abuela que lo sentía mucho, pero que seguía sin creer en Dios y que no iba a hacer la comunión. Mi suegra le ofreció una fiesta enorme, el vestido y mil regalos, pero mi hija siguió diciendo que no.
La sorpresa nos llegó ahora que el verano empezó hace unos días. Los abuelos no decían nada de la piscina ni de cuándo empezarían las obras (que iban a ser en nuestra casa). La niña nos preguntó a nosotros y, claro, le pedimos explicaciones a mi suegra, que directamente se hizo la loca. Al final, mi marido y yo tuvimos que intervenir seriamente y recordarle a mi suegra su trato. Una semana después, apareció ella con una piscina de plástico de estas infantiles que no cubren ni medio metro. Mi hija se sintió completamente decepcionada. Ese no era el trato, y al pedirle cuentas a mi suegra, tuvo el papo gordo de decir que ella se había comprometido a «una piscina», pero que nunca especificó cuál, lo cual es una soberana mentira. Y ahora la niña no para de preguntar por qué su abuela le mintió.
¿Cómo se puede ser tan ruin de jugar con la ilusión de una niña y chantajearla usando el nombre de su fe? Joder, me parece indignante que una persona que se pasa la vida en la iglesia dándose golpes de pecho no tenga la más mínima decencia ni palabra. Somos ateos por decisión personal, y sabemos que no todas las personas creyentes son iguales, ni de lejos. Pero ver que ella es pura fachada y que no le importa mentirle a su propia nieta con tal de salirse con la suya ha sido una mierda. Tenemos la suerte de que nuestra niña tiene una madurez increíble y es maravillosa, pero sigue siendo una niña a la que le han mentido y que tiene el corazón destrozado porque su abuela la minupuló. Es que me duele que no os imaginais…Sobre todo porque me siento de un culpable que no imaginaís. Si me hubiera negado a que aceptara el trato ahora mi hija no estaría así, pero entonces estaría imponiendome por encima de sus decisiones como individuo, algo que su padre y yo nos estamos esforzando en hacer. No paro de culparme al pensar que hemos fallado como padres al no proteger a nuestra hija. No sé… de verdad que me sentó fatal.