Buenas!
a ver cómo planteo esto sin parecer absurda. Nunca me ha gustado el deporte, me costaba la vida ir al gimnasio. Me apuntaba, lo dejaba. Me apuntaba a otro, pereza. Y así hasta que hace más de tres años me apunté a uno a dos minutos de mi casa. Un gimnasio de estos «expres» de 30 minutos y tal. Me empecé a sentir mejor conmigo misma, aprendí a comer bien (o por lo menos a saber cuando comía mal) e incluso iba 5 dias a la semana. Problema: se me queda pequeño. Antes de verano ya empecé a hacer ejercicio fuera del gimnasio con un amigo, porque no gastaba toda mi energia en el gimnasio, como que no daba para más tanto deporte expres. Asi que he pensado en cambiarme de gimnasio a otro que hay por mi zona y que ademas al ser franquicia te permite ir a cualquiera de sus gimnasios, que no está mal porque por razones de trabajo me paso la vida pateando mi ciudad.
El problema es que me da miedo salir de mi zona de confort y que vuelva a pasarme como antaño, pereza, no querer ir… aunque ahora lo tenia ya en mi rutina, pero ¿y si en el fondo sigo siendo esa vaga que no iba a un gimnasio si no estaba cerca? Y luego me han dicho que el gimnasio que he estado mirando esta lleno del prototipo de «tetes y tetas» y gente muy motivada. Y si al compararme con ellos (ya se que no se debe comparar, pero es inevitable) me vengo abajo. Que yo ni puedo ni quiero entrar en una 38, pero la inseguridad ahí está. Y si piensan: ¿esta gorda donde va?
Y ahora, antes de que lo digais, me lo digo yo: no eres el centro del mundo, no van a mirarte. Pues puede que no. No lo se. Ahora mismo gasto una 44 y estoy mejor que nunca, pero ¿y si me planto en una clase de zumba y resulta que son todas barbies? Que luego pienso: si yo me lo paso bien en zumba, que mas les da a los demás.
Qué quereis que os diga, son muchos años en la mierda.
Gracias por leer!