Tranquila, me pasa lo mismo. Mi última obsesión fueron los Mcflurry de oreo con extra de chocolate. Hasta me pedía varios para tenerlos en el congelador. Imagínate, más de seis meses en el mcauto! Y así como llegó, se fue.
En una ocasión se lo comenté a mi psicóloga y me dijo que mientras no afecte al transcurso normal de mi vida no hay problema. Es decir, no salgo del trabajo para comprarme un Mcflurry, o dejo de quedar por ir a comerme uno. Simplemente, es un rasgo de nuestra personalidad.