Cada día alucino más con la poca solidaridad que tiene la gente en general. Es verdad que habían avisado de que teníamos que tener un kit y que yo no había hecho caso porque sinceramente me pareció que era alarmar a la sociedad hablando de una posible guerra. Por otro lado, mis vecinos por lo visto se lo tomaron muy en serio y estuvieron comprando todo tipo de cosas para sobrevivir en caso de una catástrofe.
Pues bien, durante el apagón, al llegar la noche les pregunté si podían prestarme una linterna y calentarme la comida ya que no tenía forma de comer algo caliente y me dijeron que no porque no sabían cuánto tiempo duraría y no querían que se les agotara lo que habían comprado al ser precavidos.
Menos mal que tenía agua embotellada, porque sino hubieran sido capaces de dejarme también sin beber.
Al final usé la linterna del móvil hasta que me quedé sin batería y me fui a dormir con la esperanza de que al día siguiente todo funcionase de nuevo.
Desde luego conmigo que no cuenten para ningún favor, no les pienso ni coger un puñetero paquete si les llega y no están en casa.
