Curratelo, quítate el miedo y coge tú el coche. Yo pasé una temporada de ansiedad máxima y me daban vértigos al volante hasta el punto de tener que parar en la cuneta porque empezaba a ver en blanco y negro. Dejé de coger el coche, hasta que nos fuimos de vacaciones a más de 300 Km y me planté. No me sentía bien colgándole siempre toda la responsabilidad a mi novio y además, mola poder decidir tú también. Lo conseguí yendo despacio al principio y ese mismo verano nos hicimos otro viaje, en el que yo también conduje a la ida y mi novio a la vuelta. No sabes el marrón que me quité de encima viéndome capaz de conducir :)