Me veo muy reflejada en ti.
Con mi ex me pasó algo parecido. Yo tenía un trabajo en el que cobraba una miseria y él se compró un piso solo y ahí vivíamos. El último año de convivencia fue un infierno, pero yo no me atrevía a dar el paso de dejarle. ¿Y sabes qué pasó? Que me dejó. Así, sin vaselina y sin nada. Un día llegamos a casa después de visitar a su madre y me dijo que tras consultarlo con su madre y sus amigos (tal cual), era mejor dejarlo y que me fuera de su casa. Fue como un jarro de agua fría. Tuve que volver a casa de mis padres. Me pasé semanas llorando.
Pero fue lo mejor que me pudo pasar. Después de eso, conseguí independizarme a un pisito de alquiler, conocí a un hombre maravilloso que hoy es mi marido y tenemos dos hijos. A veces los grandes cambios dan muchísimo miedo y cuestan la vida al principio, pero pueden ser para mejor.
No te compliques la vida en esa relación.