Reproducimos testimonio de una seguidora:
Lo siento, no puedo entenderlo. O sí puedo entenderlo, pero no lo comparto en absoluto.
Yo soy hija de padres separados.
Mi padre era el típico padre ausente que más que una mujer quiere una chacha, que solo trabajaba, que no sabía hablar de emociones y que solo estaba ahí para decirte que hacías las cosas mal.
Mi madre y él discutían mucho, muchísimo. Tengo muchos recuerdos de mi hermana y yo llorando por las noches o escondiéndonos cuando discutían. Recordamos los gritos, los portazos y el coche yéndose. Hasta que al final se separaron.
Fue un alivio. Luego vinieron más problemas por la custodia, porque se saltaba el convenio, porque no pagaba la pensión etc. Pero al menos en casa podíamos estar tranquilas.
Al final, el tiempo puso todo el su sitio y acabamos sin tener contacto con mi padre, por desinterés mutuo. Lo que dejó aun más claro el tipo de persona que era y que mi madre aguantó demasiado.
Ahora que tengo 30 años y que la mayoría de mi entorno, es, ha sido o está siendo madre, tengo muchísimas amigas que están en una situación prácticamente de maltrato y no piensan salir de ella. ¿Por qué? Por los hijos.
La respuesta es unánime. “yo por mis hijos aguantaré lo que haga falta” “mis hijos no tienen la culpa de la persona que yo he escogido como padre” “aguantaré hasta que sean mayores y luego ya veré”.
NO TIENE SENTIDO.
¿De verdad piensan que los niños no se enteran de nada? ¿Qué serán felices viendo a sus padres odiarse y discutir? ¿Qué, aunque no discutan, no van a crecer en un hogar roto y sin amor? ¿Qué eso no va a afectar a sus vínculos? ¿A sus emociones? ¿A como crean que deben comportarse en una situación parecida?
Crecer en una casa donde lo que aprendes es que hay que tratar con desdén a la persona a la que quieres, en la que hay un mal reparto de tareas, en la que hay discusiones, pocas muestras de cariño o tristeza, nos marca para siempre. De hecho, nos marca de maneras que no nos damos cuenta hasta años después y pasando por terapia.
Los niños observan absolutamente todo, aunque no lo entiendan, lo interiorizan y lo imitan. Ver que su madre tiene poca autoestima, aguanta desprecios y discusiones, se hace cargo ella sola de la casa o se va triste a dormir, va a determinar unas conductas y patrones que luego van a ser muy difíciles de sustituir.
Los motivos que suelen decir para no separarse, los suelen decir con un tono de madre coraje, pero me parecen más de persona con miedo.
Y es que aquí hay dos puntos de vista muy marcados, el de las que no se separan y tienen la férrea convicción de por qué es imposible o no lo harán, y el de las que ya han estado en esa etapa, han salido y ahora garantizan que lo mejor es separarte lo antes posible.
Entiendo que pueda haber un problema económico o logístico, pero es que, aun así, la otra parte debe pasar pensiones y hacerse cargo. O en caso de que no lo haga, como mi padre, se le debe llevar ante la justicia.
Cuando alguien tiene dudas de si tener hijos porque tiene una situación compleja, siempre dicen “los niños siempre salen adelante” o “no hay un momento perfecto para tenerlos”.
Pues entonces ¿por qué no se aplican esas mismas palabras para separarte y buscar tu felicidad? Si los niños salen siempre adelante, también saldrán adelante si os separáis, y nunca habrá un momento perfecto para separarte, porque será duro, pero será para bien.
Los niños no necesitan a sus padres juntos. Los necesitan felices y mostrando respeto.
