Hace muchos meses que os sigo, os leo, me río con vosotras y trato de ayudar si puedo. Pero ahora necesito desahogarme yo y os voy a soltar el rollo de vuestra vida… os prometo que intento resumir todo lo que pueda:
A finales del año pasado (sobre noviembre de 2018) conocí a un chico del mismo máster que yo estudio.
La verdad es que cuando le conocí me pareció una persona muy rara, pero al mismo tiempo me atrajo mogollón, como un imán. Así que como yo soy muy tímida, me quedé mirando mientras él hablaba con otra gente.
Por algún motivo que desconozco, él me encontró en instagram esa misma noche, lo cual no me parecía raro porque tenemos amigos en común. Empezamos a hablar de Arte por privado y acabamos hablando por whatsapp.
Cuando llegó la Navidad hablábamos todos los días, nos íbamos conociendo y cada día éramos más inseparables.
Al volver de las vacaciones navideñas empezamos a liarnos, pero sólo besos.
Eran besos escondidos porque yo sólo quería que fuéramos follamigos, si eso, y él no quería tampoco nada más. Así que, a veces, nos besábamos cuando salíamos de fiesta con más gente.
Yo no estaba preparada para tener nada serio y se lo dije abiertamente, siempre fui sincera con él, por lo que pensé que no habría mayores problemas, pero con el pasar de las semanas él empezó a decirme cosas «bonitas», como que pensaba en mí, que necesitaba algo más serio aunque sabía que yo no podía dárselo, que me echaba de menos cuando no estábamos juntos, que le gustaba mirarme desde su mesa cuando estábamos en clase…
Aunque me decía esas cosas luego no éramos capaces de saludarnos en público delante de más gente, ni nos mirábamos, ni nos saludábamos. Pensé que por vergüenza suya, o por la mía… así que solíamos discutir por este tema, porque luego cuando bebíamos y estábamos desinhibidos nos comíamos. Después de discutir lo arreglábamos y nos volvíamos a comer a escondidas.
Al final, en Semana Santa me presionó mucho con el tema de que quería algo serio, me dijo que me quería y yo no supe por dónde salir, así que tuvimos una gran discusión y dejamos de hablar. Yo estaba de viaje y estaba destrozada.
Otras veces sentía que no me escuchaba.
Y otra vez, volvimos a arreglarlo. Otra vez todo bien.
Empezamos a tener citas en mi casa, de quedarnos tumbados en mi cama y hablar horas y más horas, de no dormir, de quedarnos dormidos después de hablar y follar toda la noche. Pero seguíamos sin hablarnos en público. Como vivíamos cerca él fingía irse a su casa y yo a la mía y luego venía corriendo a mi portal, como estábamos borrachos, siempre acabábamos follando.
En esas noches de charla empezamos a conocernos, su familia, la mía, sus miedos y los míos, sus planes de futuro, mi trabajo, etc.
Pero la última semana de clases decidió pasar olímpicamente de mí.
Fue horrible porque la semana previa habíamos hecho lo nuestro un poco más público delante de una cotilla de clase y de su compañero de piso…
Me hizo tantísimo daño… No tuvo ni 10 minutos para mí en 6 días.
Otra vez más, volvimos a arreglarlo. Yo no sabía muy bien qué quería, pero me escribió una noche a las 3 de la madrugada, me dijo que no podía dormir, que necesitaba que le diera otra oportunidad, y yo empezaba a sentir cosas cada vez más intensas y se la di.
Pero a los dos días intenté explicarle que ahora que iban a comenzar las vacaciones de verano yo tenía muchas dudas, porque el daño que se hace en una semana no se arregla tan fácilmente en unas horas que pasemos juntos. Y aunque estaba todo mejor, yo prefería quedarme sola porque tenía unos problemas y dramas familiares muy complicados, no tenía tiempo para él, no se cómo arreglar las cosas por whatsapp, íbamos a pasar un mes y medio separados por las vacaciones, vivimos lejos, etc. Pocos días después le dije que sentía lo que le había dicho, que por favor me diera una segunda oportunidad, que le quería. Le dije que le quería, cosa que para mí es muy difícil porque lo sentía así, nunca se lo había dicho, su compañero de piso y buen amigo me dijo que lo hiciera porque así él se daría cuenta de que apostaba fuerte por lo nuestro, que era lo mejor. Él me dijo que no tenía derecho a jugar con él, y es verdad, me siento horrible. Pero él también me hizo daño en aquella semana y yo le perdoné.
Vamos, que me ha dejado definitivamente.
He de decir que siempre que discutimos y nos perdonamos yo hago borrón y cuenta nueva. Cuando volvemos a discutir no echo en cara temas viejos y él parece que siempre retorna a algunos temas «viejos» una y otra vez. Parece que aunque pida perdón y me perdone luego sea incapaz de no echarme en cara algunas cosas. Y yo pienso que no debería hacer eso porque claro, yo soy incapaz y no me sale.
Y también considero importante que nunca hemos tenido nada «serio»; es decir, con etiquetas formales. En parte me fastidia cuando dice que yo le he dejado, no había nada que dejar.
También he sentido que a lo largo de esta relación siempre he arriesgado yo más, que siempre he dado yo más, aunque ha sido él quien siempre ha ido mucho más rápido.
Él ahora quiere acostumbrarse a estar sin mi, aunque todavía no lo ha hecho y superarlo cuanto antes. Que se acabe todo.
Yo no quiero estar sin él… y tampoco quiero ser su amiga que es lo que él propone. Porque no me sale ser su amiga. Ni hablarle. Porque tengo la sensación -y la certeza- de que hablaremos cada vez menos hasta que se acabe del todo.
Él tampoco tenía experiencia alguna con relaciones serias y ha admitido que pensaba que iba a ser más fácil.
Yo simplemente me he limitado a decirle que ya encontrará a alguien con quien le resultará más fácil todo… no tengo fuerzas para discutir por los problemas familiares que he comentado antes, no como casi, no duermo… no tengo fuerzas para discutir con él, aunque tenga muchas cosas que decir, vaya.
Siento mucho la parrafada, pero necesitaba desahogarme. Gracias por leerme, de verdad. Y lo que quería era algún consejo sincero, ya me da igual si es cruel. Muchas gracias <3