Eres una valiente y una luchadora. Y no hay derecho a que tengas que seguir pasando miedo cuando tu hijo se va con su padre biológico. Me hierve la sangre solo de pensarlo. Ese despreciable no debería tener ni régimen de visitas. En todo caso, te transmito toda mi fuerza y mi ánimo. No estás sola. Ninguna lo estáis.