Conocí a este chico hace unos cuantos años y rápidamente nos empezamos a gustar. El primer año de relación fue ma-ra-vi-llo-so. Había buena comunicación, había cariño y aparte de ser pareja, éramos mejores amigos, así que nos pasábamos la vida hablando prácticamente.
El segundo año con él, ya no estuvo tan para tirar cohetes. Yo siempre he tenido mis complejos y poco a poco me estaba hundiendo en una depresión. Él, ante la situación priorizaba nuestra relación diciendo que no le daba suficiente importancia y de que siempre estaba igual (de triste). Su respuesta se me grabó a fuego en la memoria y decidí que ya no era buena idea contarle mis problemas por si me dejaba, así que empecé a solucionar mis movidas sola.
A medida que iban pasando los meses, el afecto se iba perdiendo más y más, hasta tal punto que un simple beso me hacía sentir incómoda. Él pareció darse cuenta de esto y empezaba a quejarse de que “una novia no debería comportarse así” en vez de mostrar un mínimo de preocupación por cómo me sentía. Yo no estaba pidiendo que se sentara 3h a escuchar como me desahogaba, pero esperaba de él un poco de humanidad, pero ni eso. Al final me callé, pero me dolió porque en parte era verdad. Yo ya no le quería, pero él no se daba cuenta y me daba muchísimo miedo herirle diciéndole la verdad.
El tiempo pasaba y las peleas incrementaban. Ahora nos peleábamos hasta por la mínima cosa. Hubieron tantas que pude fijarme en que todas tenían un elemento común. Él, a la hora de defenderse, siempre reprochaba hechos del pasado en lugar de argumentar sobre lo que quiera que estuviésemos discutiendo en el momento.
Me pareció una chiquillada y decidí que yo ya no podía seguir saliendo con alguien así de inmaduro. Pero seguía teniendo miedo porque no quería herir sus sentimientos si me sinceraba con él. Así que opté por lanzarle indirectas. Le solía decir cosas en plan “esto ya no es como antes”, “se ha perdido mucha confianza”, “a lo mejor estarías mejor con otra persona”, etcétera. Él, siempre ha sido muy despistado, honestamente, y no parecía darse cuenta del mensaje que le intentaba transmitir. Así que harta de esperar porque ya llevaba meses ocultándole lo que sentía, quedé con él y se lo dije. Le dije que le quería pero no de la misma manera que antes, y le dije que merecía a otra chica que le aportara el cariño que yo no le estaba dando.
Bien, queridas lectoras, llegados a este punto pensaréis que con tan claras palabras debió haberlo captado, ¿no?
Pues no, en lugar de eso, pensó que era una especie de aviso, o algo por el estilo y tuve que sentarle por segunda vez a hablar de la misma mierda y esta vez ser todavía más clara. Pero, ¿sabéis que? Cometí un error, le dije que podíamos ser amigos. Cuando se lo dije, lo dije porque de verdad lo sentía. Pero a medida que iba pasando el tiempo me di cuenta de mi tremendo fallo y a día de hoy me arrepiento.
No le aguanto, de verdad. Me ha hecho daño con sus actos y cuando estuve con depresión (por un largo año) no mostró ni la más mínima comprensión. No ha cambiado absolutamente nada en estos años, y yo siento que si he madurado como persona. Es un pesado, intenta hablarme todos los días, y yo solo quiero que me deje en paz. No me gusta hablar con él porque me recuerda a cuando salíamos y a mi antigua yo (persona que no quiero volver a ser). Aparte, no tenemos ningún tema de conversación fuera de las conversaciones triviales y aburridas. Quiero dejar de hablar con él, pero la verdad es que ni tengo ni puta idea de cómo hacerlo.