Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Llevo años sin tener contacto con mi padre, por motivos varios. El caso es que, desde hace un tiempo, tengo la impresión de que, una amiga mía, llamémosle Andrea, le pasa información sobre mi vida. Ahora os cuento por qué lo pienso.
Mi padre, tiene Instagram, intentó agregarme, pero yo le rechacé y, cuando entré a ver su perfil: ¡oh, sorpresa! Teníamos a Andrea de amiga en común. Cuando le pregunté a ella le quitó hierro al asunto diciendo que él la agregó y, ella, que lo conocía de cuando éramos pequeñas, lo aceptó. Pero es que la cosa no acaba ahí.
Hace unos tres años me mudé a otro pueblo con mi pareja. Nadie sabía mi dirección porque, si quedaba con alguna amiga, lo hacía cuando yo iba a mi pueblo de visita, ellas no venían a mi casa. Y, un día, se presentó mi padre en mi casa. Yo, le amenacé con llamar a la policía si volvía, pero, se me quedó la mosca detrás de la oreja por saber cómo había averiguado mi dirección.
El caso es que, tiempo después, contándole la movida de mi padre a otra amiga, ésta me dijo que Andrea le pidió la dirección de mi casa porque, durante una temporada en la que yo estuve bastante mal, quería mandarme unas flores a casa. Seguí tirando del hilo y le pregunté a mi madre y ¡bingo! mi madre le había dado la dirección de mi casa a Andrea, creyendo que era para lo de las flores… que nunca llegaron.
Sé que sólo son suposiciones y que, igual, me estoy montando una película, pero todo apunta a que es ella la que le pasa información mía a mi padre y, cada vez, me fío menos. La he bloqueado de todas mis redes y no soy capaz de quedar con ella porque siento que me hace un interrogatorio para luego ir con el cuento a mi padre.
