Buenas, hace cuatro años que me casé y, aunque nunca he sentido ese “famoso” instinto maternal, mi pareja es diez años mayor que yo y estaba deseando ser padre antes de cumplir los cuarenta y cinco. Finalmente, decidí dar ese paso sin estar cien por cien convencida, porque estaba segura de que cuando consiguiera quedarme embarazada, empezaría a sentirme feliz y agradecida.
Al enterarme de que lo habíamos conseguido sin necesidad de recurrir a tratamientos, me sentí afortunada porque eso era lo que más temía. En cuanto me hice la prueba en casa, y al ver lo feliz que estaba mi marido, empecé a entusiasmarme con la idea de ser madre.
Todo iba bien hasta que hace una semana fuimos a nuestra primera cita con la ginecóloga y nos suelta que estamos esperando mellizos. ¡Casi me muero allí mismo! Si ya no estaba segura de poder hacerlo bien y me aterrorizaba el parto… imaginad como me sentí cuando mi marido empezó a aplaudir emocionado y yo solo quería despertar de la pesadilla.
No me veo capaz de sacar adelante dos hijos, la maternidad es difícil, ya tengo mis años y mi marido es aún mayor… ¿Cómo afrontaré la etapa de recién nacidos cuando él esté trabajando y yo solo tenga dos manos? Por no hablar de la adolescencia y todo lo que vendrá en un futuro. ¿Algún consejo? Gracias.
