Buenos días querid@s loversizers,
Esto que voy a escribir no es un debate, es un desahogo en toda regla. Y hablando de regla, será en honor a esa regla que se ha negado a presentarse a su cita mensual. Espero que el relato se tome con tono de humor (algo negro eso si) y lo siento de antemano si a alguien le ofenden mis palabras.
Si, nenas, estoy embarazada. Me he dado cuenta a inicios de la quinta semana, ya que soy un relojito en mis ciclos y con un retraso de tres días ya me temía lo peor. Test de embarazo positivo, a las 5 semanas y media eco transvaginal y ahí la pude ver, a esa pequeña sanguijuela con forma de alubia de color negro en el monitor, agarrada a mi pared uterina succionando hasta la última gota de mis ganas de vivir.
Me siento invadida, me parece un allanamiento de morada en toda regla. Lo siento como un pequeño okupa a quien nadie le dio permiso para instalarse en mi interior. Lo siguiente que una piensa, una vez superada la fase de «te he visto, realmente estás ahí», es «¿cómo coño pudo pasar?». El sexo con mi pareja es siempre, siempre, siempre con condón. ¿Acaso me mintieron en aquellas clases de educación sexual? ¿Acaso alguien me sedó y me violó? ¿o soy la virgen María del siglo XXI? ¿CUÁL ES EL PUNTO DE ESTO, MALDITO UNIVERSO?
¿La miserable realidad? me tocó la lotería, esa lotería que les toca al 1% de las parejas a quienes les fallan los condones. Pasa, y me ha tocado.
Por si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas del texto, no quiero tenerlo. No hay excusas para no quererlo, soy una mujer de 32 años con trabajo estable y una pareja que adoro. No quiero tenerlo porque no es el momento. Más adelante? tal vez, no me cierro en banda, pero ahora no. No, no y no!
Ya ya, ¿por qué tanto alboroto y venir a un foro a contar tus penas? acaba con la faena y sigue con tu vida, ¿qué pretendes? ¿que te felicitemos por tu decisión?
Pues que chicas, resido en un país donde el aborto es ilegal, y esto es una «cagada sumun». Una asociación feminista me ha ayudado en el proceso de adquisición de Misotrol y me acompañarán en todo lo que viene después. No ha sido difícil, la verdad es que en países donde el aborto es ilegal existe todo un mercado negro de estas pastillitas ya que decenas de mujeres hacen esto todos los días.

Lo peor de todo es la sensación de desamparo. Si algo sale mal durante el proceso toca ir a urgencias y mentirle en toa la cara al médico y decirle que no has tomado nada para terminar tu embarazo no deseado. Que si, como sea, me pillan en lo que he hecho, me voy derechita a prisión por un tiempo. Halagüeño, ¿verdad?
Por fortuna, eso no suele suceder. El medicamento no deja rastro evidente y pasa fácilmente por un aborto espontáneo. Las estadísticas están de mi lado (o no tanto?) y no debería de ocurrir nada malo, será un proceso que pasaré en el calor de mi hogar con mi chico dándome zumitos de naranja y yogur.
Cuando a una le toca en sus propias carnes es cuando realmente cobra fuerza eso de «Mi cuerpo, mi decisión». Como con muchas cosas, no somos conscientes de la importancia que tiene hasta que no nos toca de cerca. El valor incalculable que tiene la libertad de decisión.
Gracias por leerme, os quiero mucho
La no-mamá