No sé por qué motivo, pero los creyentes soléis pensar que vuestros sentimientos se hieren con más facilidad que los de los demás. Él no te ha engañado, te has engañado tú sola: igual que tú le has dejado claro que eres religiosa, también te habrá quedado claro que él no lo es, pero has dado por sentado, sin hablarlo con él, de que era él el que se tenía que adaptar.
Y creo que bastante se está adaptando, de hecho no te impide bautizar al niño, lo que no quiere es verse obligado a participar en algo en que no cree. Si a ti te parece «aberrante» que no quiera ir a la catequesis un viernes por la tarde, es posible que a él le parezca igual de aberrante ir a la iglesia a hacer un paripé. Y le entiendo perfectamente.