REPRODUCIMOS UN TESTIMONIO QUE NOS LLEGA A [email protected]
Era mi mejor amiga. Juntas hemos pasado sudor y sangre, llevábamos juntas desde el instituto. Estudié la carrera en otra ciudad durante años y nuestra relación sobrevivió e incluso se hizo más fuerte. Empezamos a trabajar ambas, con horarios muy diferentes y todo siguió igual. Pasé por diferentes parejas y nada cambió.
Es verdad que mi amiga, nunca había tenido novio más allá de temporadas cortas de tontería con alguno o de cuatro revolcones tontos con otro. Nunca había sido un problema tener o no tener pareja para ninguna, nuestra amistad podía con todo. O eso creía yo.
Ahora tenemos 30 años, y hace casi uno entero que no sé nada de ella. Hace dos años que conoció a Javier. Cómo me alegré cuando lo hizo. Parecía tener todo aquello que quería, era un encanto y super agradable con todos.
Pero la relación no era lo que parecía. Puedo decir que desde que apareció en nuestras vidas, he visto a mi amiga tantas veces como puedo contar con una mano. Entiendo que la vida a medida que pasa se complica, es más difícil cuadrar planes y quedar pero hasta la fecha, siempre habíamos encontrado momentos más que de sobra. Empezó a ponerlo siempre por delante, a priorizarlo para absolutamente todo. Ojo, que entiendo que tu pareja sea importante, pero en mi opinión hay tiempo para todo, y las amigas son una parte fundamental de la vida.
Hace unas semanas, me llega un vídeo suyo por whatsapp que resulta que es una invitación virtual a la boda. ¡SE CASA!
No es que no me alegrase, pero cuánto más lo pensaba más triste me ponía. Ya estaban listas las invitaciones hechas y ya ponía fecha y hora de la boda, todo estaba cerrado. Y yo me enteraba así. Me esperaba que al menos una noticia como esa me la dijese a la cara.
Pues esa tristeza empezó a convertirse lentamente en enfado, y ahora mismo estoy en el punto de que no me apetece ni quiero ir a esa boda.
Tengo dudas todo el rato sobre si estaré actuando bien, pero es lo que me nace, no puedo evitarlo. Desapareces de mi vida, haces las apariciones necesarias para cumplir, hace más de un año que no te veo, ¿y ahora quieres que participe en tu boda? Pues no me sale, que quieres que te diga.
Me gustaría saber vuestra opinión. Valga decir que si el consejo es habla con ella, ya hemos pasado por eso varias veces. He intentado explicarle cómo me sentía, el declive que veía en nuestra amistad y lo triste que eso me hacía sentir. Ella no lo ve como algo tan grave, aunque reconoce tímidamente que las cosas han cambiado. No sé como enfrentarme a esto, pero quiero saber si estoy exagerando, a lo mejor debería no decir nada e ir a la boda sin más, pero es que estoy tan triste y enfadada, que lo haría por absoluto compromiso.
