Tras más de once años de novios, hace unos meses mi chico se animó a pedirme matrimonio. La verdad es que no soy yo mucho de grandes fiestas y muchísimo menos de ser el centro de atención, y le dije que sí pero le dejé bien claro que boda familiar de firmar y celebrar solo con los más allegados. Él me dijo que estaba de acuerdo, nos besamos y dejamos el asunto un poco parado.
Unas semanas después me llamó mi futura suegra, con la que tengo muy buena relación, para preguntar qué ideas tengo en cuanto a ceremonia, banquete etc. Yo le dije que nada del otro mundo, que estaba valorando firmar en el ayuntamiento y hacer una comida familiar en el restaurante de un amigo y listo. Ella se quedó un rato en silencio y después me dijo que vale, que qué le iba ella a hacer. Entonces le pregunté qué le pasaba. Me dijo que mi novio es su único hijo y que se esperaba poder ser una madrina en condiciones, con su vestido bonito y su ceremonia formal. Que entiende que eso no va mucho con mi forma de ser, pero que no puedo ser egoísta, que a su hijo también le hace ilusión un bodorrio pero que no me lo quiere decir por no hacérmelo pasar mal.
Y efectivamente, he hablado con mi chico y me ha dicho que a él sí le apetece una gran fiesta, pero que si yo no estoy de acuerdo que lo respeta. Desde entonces estoy dándole muchas vueltas porque sé que siendo la novia voy a ser un poco el centro de todo, y no quiero, pero ¿estoy en mi derecho de robarle su gran fiesta a mi futuro marido?
Él es una persona súper sociable, tiene un montón de amigos, y sé que si se pone puede sacarse de la manga una boda de más de doscientos invitados. Yo me puedo morir si tengo que entrar en una iglesia con tantísimos ojos mirándome. Pero quiero que él sea feliz, y no quedar yo de egoísta…
¿Alguna ha vivido una situación parecida? ¿Qué hago, cómo celebrar un bodorrio que no lo sea?