Hola de nuevo:
Gracias por vuestras ideas, leerlas me aportan mucho.
He de decir que en lo que la he conocido no me ha parecido alocada ni interesada económicamente.
Me parece bastante sensata.
Nunca hubo una relación en la que ella o yo sacáramos tajo en dinero o bienes; regalos hubo y bonitos, por ambas partes… chocolates, que nos gustan, libros, ayudas de uno a otro…
Teníamos cuadradas fechas para un viaje de cuatro días en agosto, pero era para compartir tiempo y conocernos, el destino era lo de menos, y probablemente hubiera sido cerca, pues vivimos en una zona bonita de España, entre la verde montaña y el azul del mar.
Eso no quita para que como todos, tenga varios problemas que veo claros.
Veo claro que tiene duelos, heridas, que arrastra por una parte de la convivencia con su ultima pareja, que sospecho que echó abajo su autoestima y que la puso en guardia sobre la convivencia y sus dificultades, sobre todo entre unos hijos y la nueva pareja del progenitor de estos.
Por otra parte yo creo que teme y vive con la sombra de la situación de la vida desgastada de pareja, «ser como hermanos», que vivió con el primer marido, en la cual no tengo certeza, pero pudiera haber habido ifidelidad por parte de ella o de los dos.
Viví su sed por la intimidad, el abrazo de hombre, sentirse deseada y expresar su erotismo sin cortapisas, ¿estaba falta de ello?.
No se si ligado a esa falta de compromiso o de autoestima, estaba una falta de asertividad; estoy seguro de ello: no transmitir libremente sus necesidades, reparos, enfados; quizas, por temores de inferioridad o de crear una historia de pareja, vivir con una careta respecto de mí estos meses.
Ella si que me dijo varias veces que en el trabajo tenía esos problemas de falta de asertividad; y de fala de valoración.
Se veía a sí misma como sincera, empática y preocupandose por los demas.
Leyéndoos me reafirmo en lo que concluí estos meses de verano:
No es posible saber que ha habido realmente.
Si que esta claro que por una parte me quiso tener ahí, disfrutó de mi entrada en su vida, pero también que hubo momentos, y al final, en los que no temía perderme como posible pareja.
Que igual que yo me enamoré, la quise y aposté por el comienzo de una relación con compromiso; para ella no existieron esos sentimientos arraigados ni con cierta solidez.
QUe no actuó de forma coherente con lo que propuso ni tuvo un discurso coherente, aún cuando me «despidió» como quien «te veo que estas muy volcado», dando relatos de sus sentires que no casan entre sí en pocos días de diferencia. No hay ninguna consistencia en sus razones finales. Yo estaba t noqueado, y ademas tampoco veía razón de confrontarla con sus contradiciones, por que lo que siempre he tenido claro que si una mujer, por muy amada que sea por mí, si no quiere estar conmigo, pues debe de seguir su camino.
Coincido en que me pareció increible tanto que buscara que matuvieramos algun tipo de relación despues de lo que me dijo, así como me alucina su insistencia no en saber como me sentía, sino que la tenía que decir, si o si, que yo «estaba bien».
Y sí, creo que perfectamente ha podido tener un radar encendido durante todo el tiempo, o que incluso tuviera a alguien en el punto de mira cuando yo me presenté con ese beso en sus labios despues de acogerla en un largo abrazo en el que se abandonó.
Un signo de falta de valentía, verguenza o algo a lo que no encuentro nombre, y que me dolió afectando a mi autoestima, fué que aún sabiendo buscar ella debajo de las piedras momentos para que compartieramos ese abrazo intimo que tanto disfrutábamos, no fuera capaz de buscar un ratuco para, cara a cara hablar y decirme lo que quiso despachar con unos waspas una noche a toda prisa.
Me habéis dicho: «es muy simple, no es ahí». Y razón tenéis; asumiéndolo y reponiéndome he estado estos meses. Como me dice un buen amigo, «es que eres muy romántico». Y aún, ya con medio cuerpo fuera del mar de los recuerdos, de espalda a el, llega algún día en que te vuelves a mirarlo con nostalgia idealizada, y en esos momentos poder compartir la avalancha de sentires con alguien como he hecho con vosotros, alivia y ayuda a seguir andando hacia el futuro.