Al menos sabes que tienes esa tendencia y puedes ir modificando tus rutinas para ver qué funciona mejor contigo y tu forma de ser.
Busca cositas que te motiven y establécelas como parte de tu día, casi por obligación vaya, igual que vas a trabajar, elige a lo largo de la semana actividades que te hagan sentir bien. A mí por ejemplo salir y tomarme un café con música en mis auriculares, que parece una tontería, pero me ayuda un montón. También ducharme (una duchita larga con un gel especial y cantando + luego mi rutina de skincare larga)… Son cosas sencillas como ves, pero son pequeños placeres que encuentro en mi día a día. Siento que ese rato es para mí y no hay preocupaciones ni agobios en esos 15-30 min.
A veces también tenemos esa apatía porque en algún otro ámbito de nuestra vida estamos muy desmotivados, así que, replantéate qué cosas en tu vida no te gustan, te gustaría cambiar… ¿te gusta tu trabajo? ¿Tienes amigos/as? Si es que sí y te sientes bien con ese grupo/personas, ¿haces planes con ellos a menudo? Pon una vez a la semana ver a alguna amiga para dar un paseo, tomarte algo…
Mi psicóloga me recomendó caminar mucho, porque el hecho de andar da la sensación de estar avanzando, te saca de ese estado de bloqueo/sentirte estancada. Y es cierto, pero tienes que tener fuerza de voluntad porque habrá días que no te apetezca andar nada, ni hacer nada de lo anterior, pero tu mente lo necesita, de ahí que te lo pongas en la agenda como algo más que hacer como el tener que ir a trabajar.
Te recomendaría tb que mirases cómo tienes el tema digestivo, porque sé de mucha gente que esa sensación de tristeza, apatía y cansancio frente a la vida en general venía de alguna intolerancia o sensibilidad a algo, o un cuadro inflamatorio crónico por el consumo de procesados, azúcar… No sé qué habitos tienes, pero es algo más a tener en cuenta. El 80% de la serotonina (hormona de la felicidad) se produce en el intestino, un intestino inflamado no puede segregar serotonina y uno de los síntomas es sentirse decaído.
También me ha ayudado hacer de vez en cuando diarios de gratitud, para poder reconectar con todas las cosas buenas de mi vida que por la rutina, el cansancio, las prisas… no paro a mirar y terminan pasando desapercibidas. Antes los hacía escritos, pero ya cogí el hábito y al menos una vez a la semana dedico un ratito (mientras me ducho, cocino o me tomo ese café con música fuera) para pensar en todo lo bueno que tengo conmigo y si lo que estoy haciendo hoy me ayuda a conservarlo o conseguirlo si no lo tengo todavía.
Espero haberte ayudado.
Un abrazo.