Hola chicas!
Os comento.
Llevo ya bastante tiempo saliendo y viviendo con mi pareja y yo diría que en general nos llevamos bastante bien, no hay problemas gordos, por así decirlo, pero sí que siento que cada vez es más complicado explicarle que hay algo que me molesta o tan siquiera poder dar mi opinión.
Ya no sé cómo decirle lo que sea, aunque sea una tontería, aunque tenga fácil arreglo, aunque sea perfectamente comprensible, sin que me escupa a la cara que no me entiende, que no tengo razón, que soy una negativa, que soy una tóxica, que no puede más, que si debería irme de casa unos días, que si siempre creo conflicto, que si le voy a mandar al psicólogo, que si no puede seguir con alguien así…
El resultado es que yo ya tengo miedo a decirle ni “mu” porque sé que muy probablemente me estallará en la cara con ese tipo de cosas y el resultado es que toda la culpa es mía, que tengo un problema y que él es la víctima perpetua y que yo soy el único problema porque no hay quien me aguante.
He pensado mil veces que yo puedo tener el problema y que la culpa realmente es mía y no lo veo, pero no dejo de no ver normal no poder decirle nada y tener que callármelo todo. Puede perfectamente pasar un mes desde la última vez que le reprocho algo y siempre es que yo “siempre” pongo problemas.

Hace un mes de la última pelea y aún estoy esperando a que aparezca su “buen momento” para escucharme.
Lógicamente, mientras más me callo, más desplazada y ninguneada me siento, y más siento que crece la bola de nieve. Pero yo sin embargo sí que me tengo que aguantar el chaparrón cuando soy yo la que comete algún fallo tan gorro y garrafal como olvidarme de poner media cebolla en papel de plástico. Entonces está sus buenos 10min puteándome porque según él lo hago para joderle aunque le haya dicho antes que tenía un mal día.
Llega al punto que un simple comentario, algo que no tenía mayor trascendencia, lo toma como un ataque acusándome de decir cosas que yo no he dicho y transformarse en una discusión acalorada en la que me llama de todo.
Es como si mis sentimientos fuesen sistemáticamente algo malo o erróneo.
Y si no es por una cosa, es por otra. Me dice que soy una inoportuna que no sé decir las cosas en el debido momento.
Pero nunca es un buen momento, diga cuando y cómo se lo diga, estalla la bomba. Y si realmente es un buen momento, son mis ganas de estropear un buen día.
He llegado a creerme que realmente sí que soy una persona tóxica y horrible que le odia a él y a toda su estirpe porque todo siempre es egoísta, malo, erróneo, injusto e incomprensible por mi parte.
Si el problema viene por un choque de intereses, ya ni os cuento. Tengo la sensación de que la única forma de tener la fiesta en paz es hacer lo que él quiere y cómo el quiere. Esto pasa poco porque generalmente estamos muy de acuerdo, pensamos igual y nos atrae lo mismo, pero cuando eso no ocurre, sé que como se me ocurra dar mi opinión y discrepar de él, automáticamente soy una persona egoísta y caprichosa. Si ese plan incluye a terceras personas y ese día no me apetece, es que odio a sus amigos y a su familia (da igual que los vea más que a mí familia y amigos).
Y no solo en los planes, hasta en la forma de cocinar, por poner un ejemplo tonto. Si hago algo que no es como el cree que es la mejor forma, otra vez que si debería hacerlo así y si no lo hago es que es por tal de llevarle la contraria y dar por culo.
Llega un punto en el que siento que no puedo abrir nunca el pico y que mi misión en esta relación es aguantarlo todo y nunca poder opinar sobre nada.
Incluso he llegado a pedir no sentarnos fuera en un día de viento porque no me encontraba bien y vuelta otra vez a hacerme sentir como una caprichosa. Que me ponga una manta y a volar.
Siento que no aguanto más y que he interiorizado tanto todo de lo que me acusa que ya no discierno si el problema realmente soy yo o cuándo soy yo, cuándo él, cuándo tengo razón… en fin.
Siento el tocho.
Me gustaría saber cómo lo veis vosotras.