Llevamos más de dos años intentando quedarnos embarazados. Primero lo intentamos con paciencia, luego con métodos más concretos y al final ya pasamos a clínicas, pruebas y esa rueda emocional agotadora que es la infertilidad. Hace un mes nos dieron la noticia: mis óvulos no sirven.
Pueden intentar suavizarlo como quieran pero el resumen es ese. No hay calidad. No hay reservas. No hay posibilidad de que un embarazo ocurra con mi material genético.
Y yo desde entonces estoy en shock.
Mi pareja lo tiene claro quiere que sigamos adelante con una ovodonación. Con un óvulo de otra persona. El problema es que desde que me dijeron que no será mi óvulo, me siento fuera del proceso. Como si el hijo que venga no fuera mío del todo. Me siento culpable. Egoísta. Me repito que lo importante es criarlo, que lo importante es estar. Pero hay algo muy primitivo en mí que no puede evitar pensar ¿y si no lo siento como mío? ¿y si me arrepiento? ¿y si no conecto?
No se lo he dicho así de claro a mi pareja porque sé que lo voy a hundir el quiere pasar ya al siguiente paso. Solo sé que no puedo forzarme. Que necesito entender qué me está pasando antes de tomar una decisión tan grande. Pero también tengo miedo de que este bloqueo mío nos rompa.
