El año pasado mi pareja y yo decidimos casarnos y empezamos a organizar, algo sencillo e íntimo, puse de máximo 50 personas, aunque se subió a 65, pero bueno, seguimos adelante y ya estaba todo listo para Julio de este año, incluso el viaje prácticamente pagado.
Por las circunstancias hemos tenido que retrasar, ya hemos hablado con el catering y el sitio y nos falta cancelar todo lo relativo al cambio. Es una pena porque iba a ser la primera vez que viajábamos fuera de Europa, pero pusimos buena cara (incluso nos hicimos unas fotos de preboda versión cuarentena haciendo un picnic en el salón entre otras) y ya estamos preparándolo todo para el año que viene.
Con todo el lío yo ni me di cuenta, fue mi madre la que se fijó que la nueva fecha coincide con el cumpleaños de mi padre, quien falleció hace tres años (precisamente hace un par de días fue el aniversario de su muerte).

Es solo una coincidencia, porque eran las fechas que tenían disponibles y que este año su cumple hubiese sido un sábado, pero aún así tengo un sentimiento raro, no sé si escoger esa fecha va a ser bueno o malo, quizás es una señal de que el año que viene sí que sí nos casamos o quizás voy a estar acordandome de él y estaré triste. No lo sé y me pone nerviosa.
Ya no puedo cambiar la fecha porque era la única que tenían en la época que nosotros queríamos, así que solo me queda comerme la olla hasta que pase jajaja.
Gracias por leerme chicas, sois las mejores