Hace tiempo empezó a trabajar en la ofi una chica nueva. Como hoy en día soy bastante sociable y extrovertida, siempre le tiendo la mano a la gente al poco de conocerla si veo que no tiene mucha vida social, así que como está chica me cayó bien, y la vi siempre tan sola y sin amigas (tenía dos pero que nunca las veía y ni si quiera le habían escrito cuando hace unos años murió su padre), pues la acogí.
Pero, ¿qué acabó pasando? Pues muy bien no sabría decirlo. Creo que como que me quería solo para ella. Al hacer planes con más gente que a ella ni fu ni fa, acabó poniendo excusas para no bajar. Que si ya había quedado con sus amigas, que si tenía planes, etc.
¿Qué planes? ¿Qué amigas? Pues tampoco lo sé. Se fue distanciando aunque en el trabajo no noté cambio. Cada vez que le preguntaba qué tal, que era de su vida me decía que nada nuevo, todo como siempre. Alguna vez me pedía bajar conmigo si se enteraba de que iba con mis amigas a alguna cosa que le interesara pero por el resto nada.
Tiempo después, pilló la baja sin que nadie supiera por qué. No quise ser muy directa para preguntarle el motivo y ella nunca lo quiso contar, cosa que respeté, pero si que se quejaba de que notaba el cobrar menos y a ver si volvía a trabajar.
Echamos todo el verano yendo a la playa y con la cantinela de «no tengo dinero». Hasta que me entero de por otra persona de que en ese impass en el que está más distante y con nuevas amigas, conoce a un chico. Se enamoran, empiezan una relación y luego él la deja, e ahí la baja por depresión, me dicen. Tiene que volverse a su piso y por eso se queja del dinero.
Yo hago como que no me entero. Ella sigue llorando su situación pero cuando le pregunto no me dice nada más que cuatro milongas.
Se vuelve a distanciar y no sé nada más de ella hasta que un día se reincorpora en el trabajo y me entero de que se va a casar. Me entero por los compañeros y de última, cosa que para mí fue un «hasta aquí».
Después de ese día, me la encuentro un día por la calle. Mis amigas y yo estábamos en una terraza y ella pasaba por allí de camino a casa, nos vio, y solo nos dijo «chao». No sé paró, solo sonrió y dijo «chao».
Así que empecé a actuar en consecuencia. Un trato cordial pero seco en el trabajo. El problema es que ella está encima mío seguido, pegada a mi como una lapa. Creo que para ella no ha pasado nada y que seguimos siendo amigas.
Pone caras raras como de no entender lo que pasa. Estoy muy seca con ella, pero cuanto más cortante estoy más pendiente está de mí, siempre mirando lo que hago y cada vez que hablo con alguien intenta meterse en la conversación.
Ahora os pregunto, ¿soy yo la rara que todo me parece mal? ¿Debería tratar con ella como siempre? Si me vais a decir que por qué no lo hablo con ella, no quiero darle el gusto de irle detrás a preguntar por qué no me invitó a su boda, porque no me hace falta una respuesta, los hechos son los hechos. Lo que sí es que me empieza a cansar tener un espectro siempre detrás de mi, pendiente de mí, para recuperar la amistad.
