Estoy de acuerdo con el comentario sobre «reciprocidad».
Tu queja es sobre que no es recíproco.
No hablas de a qué les invitas o cómo lo celebras, pero entiendo tu queja y tu malestar.
Mi cumpleaños es a primeros de enero. Es una época difícil para coincidir para celebrar con tanta celebración de por medio y encima » la Cuesta de Enero» , así que me organizaba para celebrarlo a mediados de mes por el tema de «juntarnos». Me decía a mí misma que lo importante es juntarnos y pasar un buen rato y he invitado a mis amigos y familiares a comidas en restaurantes, a un almuerzo con tapas y demás en mi casa para jugar luego a algo juntos, a un sitio de cumpleaños para poder llevar a nuestros hijos y tomar café y charlar mientras los peques juegan, a una marisquería porque era lo que me apetecía… Y sabes??? Los regalos que me hacían de grupo siempre han sido bastante cutres. Los que me regalaban independientes del resto eran de más calidad y se notaba. No mido el cariño por el regalo, pero yo siempre me esfuerzo en regalar algo que les guste o pongo el dinero que pidan, pero para mí, en general, se lo han currado muy poco. Yo siento que me lo he currado mucho para invitarles y veo que ellos no se lo Curran.
De cara al público siempre digo: lo importante es juntarse o o importante es el detalle, pero los regalos han sido muy cutres.
Mi última celebración con amigos fue en enero de 2020. Después de los esfuerzos que yo hice para la celebración, algunos no se presentaron y avisaron en el último momento, otros directamente no trajeron regalo porque «les venía mal» y que ya me reagalarían algo más adelante. Ahí decidí no volver a celebrarlo «a lo grande» y llegó la pandemia y la excusa perfecta para no juntarnos «como antes».
Si me han invitado a un cumple, he llevado un detalle por mi cuenta y punto.
Pero la cosa de los cumpleaños no se queda si lo en el tema amistoso y familiar.
¿Qué pasa con los cumpleaños de trabajo? Al ser profesora, el mío cae justo en vacaciones!!!
Este año, al estar en un nuevo centro, me dijeron en septiembre que cada una ponemos 50€ al año y de ahí se regala a todas las profesoras. Se ponen 25€ en septiembre y 25€ en enero y se van haciendo regalos hasta junio que acaba el cole. Pero de celebración nada. No se celebran. Solo te regalan. Bueno, allí donde fueres haz lo que vieres y así hice.
Pues yo puse mis primeros 25€ y me hicieron firmar un par de tarjetas de cumpleaños, pero nunca ví qué se regalaba, ni cómo, ni cuando se lo daban. Salvo algún «gracias por mi regalo» en el grupo de WhatsApp, yo no vi qué regalos se hacían.
Llegó mi cumple un estábamos de vacaciones.
Ni qué decir que solo una o dos se acordaron de felicitarme, cuando la lista de cumpleaños está colgada en la Sala de profesoras.
Pues ya cuando empezó el cole, en plan el 10 o así de enero, me encuentro en mi mesa una tarjeta hecha de cartulina con algunas de mis compañeras (no todas firmaron) felicitándome el cumple. Con algunos bombones. Una planta cutre artificial de segunda mano con pelusas y polvo incluído y una tarjeta de regalo de Zara de 25€.
Mira, me dije: voy a ser elegante, voy a hacerme una foto con los regalos y voy a dar las gracias, pero no voy a poner los 25€ que me quedan porque son unas cutres. Conmigo lo fueron. Recuperé los 25€ iniciales? Sí, pero nunca supe qué le regalaban a las anteriores.
Fueron pasando los días y tocaba regalar a las siguientes y me pasaban cada vez una tarjeta «comprada» para firmar cuando la mia fue una cutre cartulina. Yo firmaba y punto. Y empiezo a ver cómo en cada cumpleaños ponen globitos, les regalar flores, un detallito de parte de todas, me piden que nos juntemos, que lleguemos antes para sorprenderlas, y yo flipando.
¿Igualdad, reciprocidad? NINGUNA.
La semana pasada la encargada de comprar los regalos me pidió los últimos 25€ que no había puesto para poder regalarle a las que cumplen en verano y dárselo antes de que acabe el curso, claro, con globitos y todo incluído. Y sabes? Le dije: ya los puse. Y me dice: aquí pone que no. Y como era verdad, por no entrar en disputa y llamarlas cutres y darles una excusa para no ponerlos, les di los 25€.
Está claro que cuando llegue septiembre NO VOY A PONER NI UN EURO. Simplemente voy a decir: yo no participo y no voy a dar explicaciones.
Mira, yo no necesito que me regale nadie nada. Yo me regalo lo que quiero y cuando quiero. Me gustan los detalles, pero prefiero que no me regalen nada. He decidido no celebrar mi cumpleaños más con nadie y punto.