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Él es el hijo de mi mujer. Trabaja como sanitario y conoció a su mujer en un hospital al ser ella enfermera. Es cierto que él le había sido infiel en multitud de ocasiones. Tanto es así, que ella se presentó en casa un día con distintas pruebas para decirnos que dejaba la relación al no poder soportarlo más. El cabreo les duró poco y volvieron tras unas semanas. Posteriormente, se casaron en una pequeña iglesia de Barcelona y comenzó el baile. Al ser sanitarios, tienen guardias de 24 horas y descansan tres días; en ocasiones, se pasan tres días enteros trabajando para luego tener nueve de descanso.
Ella hace el Camino de Santiago unas tres veces al año con su hermana, a la que le encanta el ambiente liberal. Un día le pregunté a él que por qué no se iba con ella a hacer esa ruta. Me respondió que ella, más que a ver al santo, va a tener sexo con los peregrinos en los albergues. Le pregunté cómo veía él el tema y me respondió que él también tenía sexo con enfermeras y doctoras en los hospitales durante las guardias. Su pareja estaba abierta y, mientras no se enterasen sus estrictos suegros, seguirían así. Hasta aquí, todo bien.
Lo que sí que me sorprendió es que tuvieran en su dormitorio una pizarra en la que van dibujando un palito por cada persona que se follan. Además, se cuentan, con todo lujo de detalles, cómo ha sido cada encuentro y comentan algunos trucos que han aprendido en sus relaciones. De momento, va ganando ella, pero él va unos tres puntos por detrás. Lo más curioso es que, cuando los veo, son los amantes de Teruel: cariño por aquí, cielo por allá, y luego a follar con quien les apetece.
Es cierto que, de vez en cuando, hay ataques de cuernos por ambas partes y pueden pasarse semanas sin verse, pero siempre vuelve el agua a su cauce. Al menos, ambos toman las precauciones necesarias para no pillar una ETS, se someten a exámenes periódicamente y tienen muy claro que no van a dejarse nunca. Hijos no van a tener, pero no dejan de hacer planes para irse con su autocaravana en excursiones en las que, parece ser, pasa un poco de todo con otros aficionados.
Quizá es una manera acertada de que todo funcione, quizá es síntoma de inmadurez, quizá podrían estar mejor solteros. Sea lo que sea, es su vida, es respetable y siguen demostrando que el sexo bien puede provocar una manera distinta de entender la vida e incluso ser el único eje sobre el que gira la existencia de algunos. ¿Qué piensas al respecto?
