Hola, vengo a desahogarme y a comprobar si estoy fatal o si me entendéis (especialmente quienes sean mamis, aunque cualquier opinión es bienvenida).
Tengo un niño de 4 años para 5 al que amo más que a nada. Es, obviamente, mi ser humano favorito. Y, hasta hace pocas semanas, yo era su ser humano favorito también.
Poco antes de Navidad, su padre estuvo muy ausente por trabajo: un cambio temporal de horario le hizo venir a diario tarde y pillarlo ya dormido entre semana. El niño lo echaba de menos, yo me enfadaba porque en realidad ese cambio de horario fue voluntario (se lo pidieron como favor diciendo que no pasaba nada si lo rechazaba, pero a él le gusta quedar bien), y a mí me rompía el corazón ver al niño tan triste, y me agotaba también tener que encargarme de mi propio trabajo y del 100% de la casa y del niño. Más de una vez le eché en cara que estuviese desaparecido y le recriminé que el niño lo echaba de menos.
¿Cómo reaccionó él? Como un cliché de padre separado: cada vez que se veían, le regalaba una chorrada, y el niño bien feliz.
Resultado: ahora el niño, que siempre ha amado a su padre pero conmigo se volvía loco de amor y estábamos unidos como pegamento, prefiere a su padre.
Al principio no me importaba. ¿Prefieres jugar con papi? Genial, voy a leer un rato. ¿Prefieres irte en el coche de papi que en el mío? Vale, así escucho algo que no sean las Guerreras K-Pop.
Pero luego empezó a ser un poco ofensivo… Si papá decía que iba a hacer la compra, el niño lloraba diciendo que mejor se fuese mamá. Si papá tenía que salir a donde fuese, él llorando que quería estar con papi.
Total, que me he empezado a sentir desplazada.
Ojo, que no me considero celosa, es una sensación de… No sé. ¿Reemplazada? De haber perdido algo mágico.
Leo por ahí neuropediatras y psicólogos infantiles y sé que es normal, que puede ser una fase, que no me raye…
Pero hoy me ha debido pillar post-gripal la cosa y, no sé por qué, me he puesto a la altura del niño.
Siempre quiere que le lea los cuentos y le he preguntado si quiere que se lo lea papá. Y me ha dicho que vale… Y me ha jodido. Modestia aparte, cuento muy bien los cuentos, pensé que ahí siempre me iba a preferir a mí. Y me he puesto de mal humor.
He empezado bien: «Últimamente noto que prefieres estar con papá, y me encanta que te diviertas con él, pero me da un poco de pena que me digas que me vaya, porque me gusta estar contigo. ¿Me explicas por qué?». Y él ha empezado diciendo que es que le gusta más la carita de papá porque tiene flequillo (???) y que papá es muy divertido. Creo que ahí una tóxica ha empezado a poseerme, le he dicho que me pone muy triste que piense que yo no soy divertida, y he notado que él empezaba a sentirse culpable, así que le he dicho que no se sienta mal, que sólo quiero saber si le pasa algo conmigo. Y me ha dicho que no me quiere.
Mi corazón se ha roto.
Él ha notado mi cara y me ha abrazado diciendo que sentía decirme eso, que me iba a dar un abrazo.
Mi cabeza me decía: merluza, es muy pequeño, se te abraza fuerte por verte triste, ¿cómo no te va a querer? Es decir, sé racionalmente que no es eso lo que siente.
Le he dicho que yo creo que sí me quiere, porque me está abrazando. Y muy… Me contesta: te abrazo porque te noto triste, pero no te quiero.
He apagado las luces abrazándolo porque he notado que iba a llorar. Le he dicho que creo que se está equivocando de palabras, que quizás esté enfadado o le apetezca jugar con papá, pero que sé que me quiere. Y él insistiendo (abrazándome y acariciándome) que no, que no me quiere y que le perdone por no quererme. Se me han saltado las lágrimas y, aunque no me veía, algo ha debido notar. Me secaba la cara diciendo: no llores, mami, por favor, perdón por no quererte. Sólo he podido decirle que no estoy enfadada ni llorando (mentira, sí lloraba), y que yo siempre le iba a querer.
Al final me ha dicho que era broma, que me quiere mucho, que va a jugar más conmigo que con papá (no sé cómo hacerle entender que no es una competición, cuando sin querer yo misma le he metido algo raro en la cabeza). Le he dicho que tiene que jugar con quien quiera, pero no tiene que decirle a nadie que se vaya ni que no le quiere.
Ha estado triste y callado hasta que se ha dormido (cosa que nunca hace). Y me ha pedido perdón varias veces.
Yo le he abrazado y le he dicho que no estoy enfadada. Pero que sus palabras me han hecho sentir tristeza, aunque en mi corazón sé que no es verdad, que cuando me mira y me abraza sé que me quiere.
Ahora yo no sé si le he dado importancia a algo que no la tiene. Si le he hecho sentir mal por portarse como un crío de 4 años. Si habré hecho algo mal y siente que no me quiere de verdad. Si lo ha expresado así porque es pequeño y no sabe otra manera de explicar qué simplemente se divierte más con papá (al final él consiente y yo soy la que le obliga a recoger, a comer saludable, etc). Si le he puesto una carga emocional mía y me he comportado de manera infantil teniendo una pataleta. Si he sido muy dura o muy blanda…
En fin, hasta aquí mi drama-madre del primer mundo.
Gracias por leerme
