Reproducimos texto de una seguidora enviado a [email protected]
Menuda se ha montado en mi familia en los últimos días, chicas.
Mira que he escuchado y leído historias sobre discusiones familiares alrededor de los nombres de los bebés, pero nunca pensé que pudieran ser tan engorrosas, ni me había planteado que mi familia fuera a ser protagonista de una. Y es que mi hermana Sara y su chico van a tener un bebé dentro de poco y hace tan sólo unos días les dijeron que va a ser una niña. Yo sé que la idea de ambos era llamarla Aurora si era niña, y Aitor si era niño, pero ellos no habían querido hablar mucho del tema precisamente para evitar comentarios y opiniones no deseadas: ambos estaban de acuerdo en que esos eran los nombres que les gustaban después de mucho hablarlo y de hacer criba y eso era lo importante.
Pues bien, cuando supieron por fin que iba a ser niña informaron a la familia: todo fue alegría, alborozo y felicitaciones…hasta que salió el tema del nombre. ¿Y por qué tanta disputa? Os preguntaréis. Bien, la disputa viene porque Aurora es el nombre de la abuela materna de Dani, el novio de mi hermana, si bien el nombre no está motivado por esta señora entre otras cosas porque mi cuñado apenas tiene recuerdo de ella, ya que falleció siendo él muy pequeño.
La primera que torció el gesto fue mi madre, aunque mi suegro no se quedó atrás: mi madre decía que puestos a poner el nombre de una de las bisabuelas de la criatura por qué no el de su madre, que es cierto que estuvo muy presente en nuestras vidas y que siempre la quisimos mucho. Mi hermana se lo tomó a broma y le dijo que lo sentía mucho, pero que no se veía llamando ‘’Nemesia’’ a su hija. Ojo, que mi otra hermana Nerea no se quedó atrás, no se enfadó pero sí que abogó por la idea de mi madre alegando que siempre podíamos referirnos a la pequeña como ‘’Neme’’ para que no sonase tan anticuado, y a mí me dio la risa porque no sé qué es peor, la verdad.

El suegro de mi hermana decía también que no era justo que la cría se llamase Aurora, que su madre también les había ayudado mucho y había sido una gran abuela, y mi cuñado le respondió bastante enfadado que bueno, que esa es su opinión, ya que parece ser que él con su abuela paterna no tuvo precisamente una relación de lo más agradable. La pobre suegra de mi hermana quiso mediar diciendo que bueno, que igual era mejor que buscasen un nombre que no perteneciese a ningún antepasado para evitar ofender a nadie y mi madre y el suegro de mi hermana saltaron a la vez que claro, que ella qué iba a decir si al fin y al cabo iba a ser su madre la que recibiese el ‘’honor’’ de poner el nombre a la niña, y mi hermana saltó que estaría cojonudo que tuviesen que andarse con esas gilipolleces para poner el nombre a su hija.
Lo peor de todo esto no acaba aquí, y es que mi madre decidió abrir debate a través del grupo de whatsapp en el que estamos toda la familia (mi madre, mis tías, todos mis primos e incluso primos y primas de mi madre) y bueno, os podéis imaginar: que si mejor el nombre de tal tía abuela, que murió muy joven y no tuvo hijos; que si mejor el de la bisabuela de no sé quién, que se dedicaba a enseñar a leer a las mujeres de su pueblo y eso es algo muy bonito; que mejor la idea de la suegra de evitar nombres familiares y por suerte, unas cuántas voces felicitando a mi hermana y diciendo que ahora lo importante es que tod salga bien.
Como consecuencia de todo esto mi hermana se acabó saliendo del grupo, mi madre no quiere ver ni en pintura a los padres de Dani, los padres de Dani han discutido entre sí y Dani y mi hermana evitan todo lo posible pisar por casa de cualquiera de ellos, hasta el punto de que mi hermana ya me ha avisado de que si hay cualquier novedad sobre su embarazo me avisará a mí para que avise yo al resto de la familia, porque ahora necesita estar tranquila y pasa de que vuelvan a montársela con cualquier pretexto. Y esto sólo por el nombre, miedo me está dando cuando la pobre Aurora nazca y haya que decidir si se le hacen pendientes o no, si se la bautiza o si va a la guardería antes de llegar a la edad de empezar al cole. Yo de momento he tratado de mediar y destensar la situación con mi madre por el bien de la salud mental de mi hermana y del desarrollo de la niña, porque de verdad que parece una comedia española y que a mí estas cosas me hacían gracia, pero ahora que lo estamos viviendo en nuestras carnes…gracia, ninguna.