Estoy embarazada de seis meses y uno de los momentos que siempre pensé que serían súper bonitos, se ha convertido en una pesadilla. Desde niña siempre he pensado que hacer madrina a alguien de tus hijos es un acto de tesoro y que te permite integrar oficialmente en la familia a alguien que no es de tu sangre.
Siempre he tenido dos grandes amigas, desde los diez años. Quería que una de las dos fuera la madrina y me decidí por la que considero que sería mejor “madre” en un futuro. Es más responsable, adora a los niños y sé que lo haría genial.
Pues ahora vivo en un tormento porque mi otra amiga, lejos de entenderlo, se ha pillado un cabreo monumental por no hacerla elegido a ella y ahora no nos habla a ninguna de las dos.
Para colmo mis hermanas también se han cabreado por no elegirlas a ellas y cuando he insinuado que a este paso le cedería el puesto a la hermana de mi marido porque estoy hasta los huevos de tanta discusión, también se ha cabreado mi amiga “escogida”. ¿En serio tiene que ser todo tan difícil? ¡Qué obsesión tiene la gente con este tema! Nunca pensé que todo esto acabaría así de mal.
