Hola, escribo para ver si alguien que haya podido pasar por una situación similar me puede dar alguna opinión. Tengo «en acogida» desde hace 2 meses un podenco con miedo. Digo «en acogida» porque mi idea era adoptarlo. No he firmado los papeles, pero la protectora ya da por hecho que me lo quedo. Al principio todo iba más o menos bien. Yo advertí a la protectora de que necesitaba uno que no tuviera miedo debido a que vivo en el centro, pero, a medida que pasa el tiempo, le van saliendo más y más miedos que se me están haciendo bola. Vivo en el centro de la ciudad y el tráfico es infernal, no tengo ningún parque relativamente cerca para poder ir a trabajar los miedos con él. Lo peor son los ruidos, está aterrorizado y me da la sensación de que le están afectando cada vez más. Ya he hablado con algunos educadores caninos sobre las terapias de modificación de conducta y lo cierto es que suponen una inversión de muchísimo tiempo y dinero, pero lo que más difícil veo es que me hablan de empezar por sitios tranquilos… no tengo ningún sitio tranquilo cerca. Un educador me dijo que estaba en pánico el perro. Evito las peores horas del día, pero aun así hay cientos de buses, camiones, etc., que hacen mucho ruido.
No sé qué hacer. ¿Realmente esto se puede mejorar? Me da muchísima pena porque es un animal que ha sufrido maltrato y es muy cariñoso y ya el apego es alto, pero a veces pienso que una familia que no viviera en pleno centro de una gran ciudad también sería mejor para él. También le dan miedo las personas que no conoce y no me imagino ni dejándola un finde con algún amigo si tengo que viajar. Creo que la ciudad le ha sentado realmente mal, ya que cuando lo fuimos a buscar no mostró ningún miedo con nosotros. ¿Qué creéis? Si alguien ha vivido algo similar o sabe del tema de los miedos agradecería mucho su testimonio. Gracias!