Después de cinco años en la misma empresa dejé de trabajar allí. La relación con compañeros y jefes era muy buena. Pero estaba «quemada» y, unido a problemas personales, yo no estaba dando lo mejor de mí y, entre muchas lágrimas, me fui de allí.
A los dos meses, ya recuperada mentalmente y con mi situación «encauzada» comencé a trabajar en una empresa nueva.
Todo muy bien, pero a la semana empiezo a ver comportamientos de mi compañera de no ser buena compañera precisamente.
Si preguntaba algo, es que ya me lo había explicado, es que cómo preguntaba eso a estas alturas (en menos de un mes).
Me controlaba todas las tareas, de qué con qué estaba, que cómo tardaba tanto en hacer tal cosa,… Un infierno, a veces me ponía de los nervios y había otras veces que, para hacer las cosas a gusto, las tenía que hacer a escondidas.
Un día me llama mi antigua jefa todo entusiasmada e ilusionada, que una empresa de construcción ha llamado pidiendo referencias sobre mí. Ella con la ilusión de que podía ser un trabajo mejor.

Le pregunto por la empresa y no han dado datos, ni la persona se presentó. Sólo le dijo que había hecho una entrevista y que querían saber sobre mí. Pero, como le dije, no había hecho ninguna entrevista para una empresa de construcción, la única que hice era para la que estaba trabajando. Y algo no nos cuadraba. Y algo empezó a oler muy mal.
Al día siguiente tenía mi carta de despido. Que estaban muy contentos conmigo (sí, claro, por eso me despiden) y que iban a hacer una reestructuración (mismo motivo que le dio mi antigua jefa por mi despido) y que más adelante lo mismo contaban conmigo. No me dieron más motivos, si hice algo mal, no lo sé para aprender de ello.
Unos días más tarde al hablar con mi jefa me dijo el número desde el que llamaron preguntando por mí y, efectivamente, era el de mi más reciente exjefe (podía haber ocultado el número en la llamada).
Yo tengo la sensación de que no han sido claros conmigo, ni han ido de frente y, además, haciendo las cosas a la espalda.
¿Alguna opinión al respecto?
Yo no sé ni qué opinar.