Hola a todas y a todos.
Mi relato es uno de tantos que se han leído por aquí… pero siento la necesidad de compartirlo por este medio.
En Julio de el año pasado conocí a Jose a través de un chat. Era un chat como los de toda la vida, ese donde no hay fotos, que solo están las letras… en fin.
Yo empecé a interactuar por el general, y ahí estaba el, siendo uno de los «personajes» principales. Por medio de las letras se le daba bien digamos… comunicar, tenía gracia, todos los presentes le nombraban por su Nick.
Y bueno, me animé yo también a participar en esa ciber-debate, parecía divertido.
Muchas ventanas de privados se me abrieron, y una de ellas era el, ese nick al que todo el mundo quería que le hicieran caso el…»popular» de la sala.
Bien, abro el privado, y nada, muy cordial… intercambiamos una pequeña conversación amena, con su toque de humor, respetuosa.
Y en ese momento me dio su teléfono; en esa ocasión no lo apunté. Pero al día siguiente volví a entrar a ese chat, y ahí estaba el, con el resto de nicks que leí. Volvió a abrirme privado y volvió a dejarme su número de teléfono y esta vez si, lo apunte.
Le escribí y le dije que era la chica del chat. He de decir que yo si tengo foto de perfil del whatsapp, el en cambio nunca se la puso.
Bueno, empezó la cosa muy, demasiado intensa… me comentó que (lo típico) que estaba casado, que vivía con la mujer pero que estaban como compañeros de piso, y que no tenían intimidad.
Al principio (bendita intuición) sabía que era una excusa, como miles de tantas de este perfil de personas.
Pero… ais amigas, piqué, ogh que si piqué, momento personal de baja autoestima, soledad absoluta (vivo sola, y mis amistades están casados con hijos y las quedadas ya… en fin). Y como una boba me enamoré de el.
Nos conocimos, el encuentro fue… vamos a ver cauto. He de daros un dato que se me pasó por alto; yo tengo 40 años, el 55.
El estaba como algo cortado, quien llevó la iniciativa fui yo, me confesó que tenía miedo de que no me gustase; pero si, me gustaba me gustaba mucho…
Cuando os comenté que empezamos de una manera muy intensa era porque los mensajes eran a diario, varios durante el día, los mensajes era tipo… te amo, te echo de menos, quiero que estés conmigo, si no tuviese hijos ya me abría separado…(si, lo sé red flag de libro).
Llegó Agosto y con el las vacaciones familiares, obviamente los mensajes se volvieron escuetos… había alguno de vez en cuando. Yo le respetaba su espacio, siempre lo hice pero más en esa ocasión.
Llega Septiembre, vuelta al trabajo… y bueno, seguimos con la misma dinámica del tiempo de vacaciones… esa dopamina se me fue arrebatada.
Entraba al chat para ver si estaba ahí, y si… ahí estaba con el significado de que no tenía ojos detrás de el.
Me abrió privado, diciéndome que iba a dejar de chatear, que si le quitaba mucho tiempo que si bla bla bla… pero, ahí estaba, día y tarde.
En fin, me volví una obsesiva, veía su última conexión en whatsapp, me descargué telegram para ver también su actividad, le busqué por facebook. Lo sé, ese comportamiento mío era tóxico pero para mí misma porque os prometo que nunca le acosé por ningún medio.
Entonces le empecé a dar el mismo trato que el decidió darme, hablarme con indiferencia, con monosílabos… y encima me preguntó que me pasaba… ahí, volví a caer, quería empezar de 0 pensé que era un pequeño bache pero… en fin.
Y bueno desde entonces hasta ahora… basicamente, me quiere. Pero para ser la amante, molaba venir a mi casa os Domingos por la tarde cuando vuelve del pueblo…
Y para concluir si he recuperado la paz que había perdido ha sido porque 1- ya no entro a ese chat, 2- he abierto los ojos 3- me he reencontrado conmigo misma.
