En serio, ¿por qué? ¿Qué importa? Es decir, claro que es importante para una madre y es su decisión. Pero al resto del mundo en qué le afecta y por qué le importa. Porque cualquier persona, cercana o no, realiza la pregunta. ¿Qué más te da?
Cuando nació mi pequeño empezaron las preguntas. Y cuando respondía que lactancia mixta, ya me ponían mala cara. Me veía a mí justificándome, explicándoles las razones médicas para tener que dar también fórmula. Y me arrepiento de mis respuestas. Tendría que haber contestado que era nuestra decisión y punto.
Pero todo lo que era alabar la lactancia se acabó a los meses. Ahora que mi hijo tiene quince meses, la gente sigue preguntando. Y cuando digo que si la respuesta es: «¿Todavía?». Vuelven a cuestionarme. En serio, me parece alucinante.
Evidentemente, de la gente desconocida me da igual. Pero la gente cercana cuya opinión respeto me afecta. Sé que tengo que hacer lo que yo considere mejor y es lo que voy a hacer. Pero, ¿no pueden pensar en sus palabras antes de decirlas? ¿Qué ganan cuestionando tanto?.
Sigo sonriendo, repito que las recomendaciones son de al menos hasta los dos años, sigo sin dar malas respuestas. Quiero pensar que todo el mundo lo hace con buena intención. Pero para mí que no ha sido sencilla la lactancia, que no es algo que especialmente me guste, que lo hago por el bien de mi hijo, me duele escucharlo.
A veces me apetece contestar mal a alguien, decir que le daré pecho hasta que el niño y yo queramos. Incluso a veces quiero contestar que hasta que empiece la universidad.
En lugar de eso, me guardo mis palabras y sigo haciendo lo que considero.