Hubo un momento de mi vida en el que hice buenas migas con una chica. La verdad es que me saca más de 10 años pero soy de las que piensan que la gente solo es gente, y que un buen rato cos amigos lo puedes pasar con cualquiera.
Recordando esa etapa sí que ahora veo con claridad que yo no estaba bien, no estaba mal pero tenía 30 años y acababa de dejarme con mi novio y mis amigas pasaron a ser sus amigas, y con el tiempo uno de ellas su novia. Yo creo que todos somos de una manera y no le hay quedar vueltas a quien tiene razón o no, para mí es de recibo que cuando empieza una nueva etapa las amigas están para apoyarte a ti, no a tu ex, y también creo que hay veces en las que hay que posicionarse, o tu amiga o su ex, y sobre todo pienso,que hay excepciones en la vida pero que si una chica 10 que cada semana de liga a alguien y le sobran mil tíos, fijarse en el novio de tu amiga no es una excepción a la regla.
Entonces llegó esta chica a mi vida y poco a poco nos hicimos amigas. La ayudé mucho a mejorar su calidad de vida, pues ella había decidido ponerse a dieta y yo soy entrenadora física, y la ayudé en todo lo que pude porque al final era una persona de más de 40 años con mucho sobrepeso que nunca había hecho deporte y podía lesionarse fácilmente si se metía a sala a lo loco.
Y poco a poco esa amistad sencilla pasó a ser una constante obligatoria de mandar los «buenos días que tal has dormido, pues yo me he levantado me he puesto como tal y tal desayuné tal con tanto y ahora vengo andando por la calle y todo el mundo me mira y me dicen como molo», así hasta que esta mujer se acostaba.
Yo creo que ahí fue cuando me saturó tanto que ya no hubo marcha atrás. Una mañana incluso llegué a pensar que habíamos quedado porque me mandó un audio diciéndome que ya había aparcado en tal sitio y que estaba yendo para tal cafetería. Al preguntarle si habíamos quedado o algo y se me pasara, se rió y le mandó audios a sus otras amigas en tono «aaaay jijiji es que soy tan habladora y como un libro abierto que ahí voy yo como una loca contando todo y confundo a la gente, qué loca estoy pero a mí me da igual».
Llegó un punto en el que yo necesitaba hacer planes ya no con gente de mi edad, sino con gente a la que le apeteciera salir por la noche y ese tipo de diversión, no solo estar sentada en una cafetería o paseando, y ahí noté lo que yo creo que eran celos.
A estas alturas tuve problemas personales y quise apoyarme en ella, pero resultó que la persona a la que tanto escuchaba hablar, no le gustaba estar cuando tenía que estar oír lo de los demás. Lo hablé con ella y me dijo que no era así, que me apartaba la mirada porque le llamaba la atención otra cosa y que no intervenía porque estaba esperando a que acabara y que cuando acababa hablaba ella de otra cosa porque pensaba que ya acabara. Si se enteraba de lo que decía, pero yo creo que cuando hablas con una persona que te gira la cara y te encuentras mirando para su melena, mucho interés no tiene.
Y aquí me di cuenta de que mi amiga solo estaba presente cuando hablaba ella, me cortaba seguido, me pisaba, me llevaba la contraria en todo e incluso sabía más que yo de mi trabajo.
Yo pensaba que igual era yo la que la hacía sentir mal porque tenía necesidad atención, y que a mí me saturase me convertía en la rara.
Empecé a poner límites que yo pensaba que eran sanos, pero no, porque yéndonos una amiga, ella y yo de vacaciones en septiembre, las oí hablar de mí. La que era mi amiga le decía que yo era más rara que un perro verde, que tenía mil traumas que mirarme porque no era normal, que todo le agobiaba y todo me molestaba que lo que me gustaba era estar callada mirando al infinito, que me quejaba que no me escuchaba y cuando ella me contaba algo le decía «no no, si tú no escuchas lo mío yo lo tuyo tampoco quiero» (cosa que es cierta), pero que le servía para tener plan y que como yo no sabía hacer nada porque mis padres me lo hacían todo me daba la vida para ir a ver a sitios. Y su amiga le contestó que ella no me conocía tanto pero que no me veía así en absoluto y le cambió de tema. Yo hice como que no me enteré y pasé mis vacaciones lo mejor que pude, pero cuando llegué a casa me vine abajo porque me creía que todo lo que dijo era cierto.
No volví a verla desde hace meses. Alguna vez nos hablamos por WhatsApp y ella me insiste en que quedar ya no solo con ella, con sus amigas.
Yo, lo que necesito entender es por qué me llama si no me soporta. Entendería que lo hiciese si no tuviera a más gente, pero no es el caso. Y también por qué esto solo me lo hace a mí, que para el resto es una bendita persona.¿Vosotras qué pensáis?
Ah, y no, no le dije nunca nada de lo que oí porque pienso que en su caso no merece la pena, ella es así y no la voy a cambiar.
