Hola buenos días. Después de haberos leído mucho durante una época muy complicada de mi vida, he decidido pedir ayuda o consejos por lo que me pasa ya que me siento fatal y no sé qué hacer. Recientemente he pasado por un divorcio bastante complicado después de una relación de 17 años en los que la situación se había vuelto insostenible. Por suerte, nunca hubo ningún tipo de violencia pero los últimos años discutíamos mucho y no quedaba nada del amor inicial. No teníamos ni hacíamos nada en común, ni vacaciones, y por supuesto, nada de sexo aunque en esa espiral de tristeza era lo que menos me importaba. Estaba en una etapa muy apática y muerta en ese aspecto pero el problema viene ahora.
Hace dos semanas, mi mejor amiga me insistió para salir de cena y fiesta con ella y así terminar de levantar cabeza ahora que ya me veía mucho mejor. Me insistió en que me pusiera guapa y me arreglase, que íbamos a ir a un sitio donde la gente suele ir muy arreglada y que me presentaría a amigos suyos y tal. Yo acepté y durante la cena estuve hablando con un chico muy agradable, compañero de trabajo de ella. No sé muy bien si el alcohol que iba bebiendo fue el detonante, o que me resultaba muy atractivo o la conversación que se fue subiendo de tono pero acabé perdiendo el norte y me lié con él en el párking. Y cuando digo liar, no me refiero solo a un par de besos apasionados, sino a hacer todo lo que pudimos en el coche. No recuerdo exactamente cuanto tiempo estuvimos aunque diría que bastante, pero sí recuerdo que, para mi desgracia, fue la mejor noche de mi vida. Jamás había disfrutado tanto del sexo, ni había hecho ni me habían hecho algunas cosas tan eróticas como lo que hicimos. Ahora mismo mientras escribo me ruborizo solo de pensar que fui así de atrevida.
Supongo que las que habéis leído todo os estaréis preguntando qué es lo malo:
No puedo mirar a mi hija a la cara.
De verdad, me siento fatal porque tengo una niña de 15 años que está en una edad muy complicada y yo soy su referente, me idolatra, y siento que la defraudo. A mis 38 años no tengo tiempo de dejarme llevar por este tipo de cosas, tengo que centrarme en su educación como debe ser, y sin embargo, he cambiado. Desde esa noche, no paro de pensar en sexo, de desearlo. Me he masturbado todos los días desde entonces y se me cae la cara de vergüenza cuando salgo de mi habitación o del baño, justo después de hacerlo y me cruzo con mi hija, que la pobre a veces me ha preguntado si no ponemos el aire acondicionado, que me ve sudando y sofocada y parece que me va a dar un soponcio. No me quiero imaginar el horror que supondría para ella si se enterara de las guarradas que piensa y hace su madre.
Necesito vuestro consejo, amigas y compañeras. No sé por qué me pasa esto ni qué puedo hacer. El chico este no para de hablarme preocupado por si me encuentro bien, ya que apenas le contesto ni acepto sus propuestas de vernos, pero es que no puedo olvidar que ante todo soy madre y mi hija es mi prioridad. Sin embargo deseo tanto volver a quedar con él…Hasta ahora he cogido más trabajo del que suelo hacer para tener la mente ocupada, pero llega un momento en que no puedo avanzar más y entonces vuelvo a casa, me pongo a hacer la compra y las tareas del hogar y las hago distraída fantaseando. A veces hasta pienso que por vernos esporádicamente no hago daño a nadie pero no estoy segura de lo que es lo correcto.
Muchas gracias por leerme y perdonadme por desahogarme así. Quizás resulta mucho texto pero necesitaba explicarme lo mejor posible. Un abrazo de una mujer desesperada.