Llevo tres años y medio con mi novio. Tenemos planes de futuro, de boda, mascotas en común, ideas a largo plazo. Desde el principio sabía que él tenía reciente su última ruptura, pero como yo también (y estábamos los dos yendo a terapia personal) dijimos «pues mira, si nos gustamos, tampoco vamos a negarnos nada» y así fuimos muuuuy poco a poco hasta que al año de conocernos pues nos enamoramos y nos fuimos a vivir juntos, y a partir de ahí todo fue estupendo como cualquier pareja normal. Yo, que tengo un trastorno de imagen corporal, siempre me he sentido bastante inferior a su ex por el simple hecho de que es modelo, así que os podéis imaginar lo atractiva que es en todos los sentidos, además de inteligente y divertida. Mi inseguridad por supuesto tiene más que ver con mi concepto de belleza y mi trastorno que con la pobre chica en sí que no me ha hecho nada.
El caso es que hasta hace poco yo creía que eran imaginaciones mías, yo creía que él la quería aún porque «cómo no la va a querer con lo guapa que es y mírate tú qué fea», siempre comparándome mentalmente con ella cuando ellos dos ya ni siquiera se hablan. No son celos ni nada por el estilo, es simplemente mi sensación de perfección y exigencia de querer ser siempre la mejor (que ya sé que está mal, para eso estoy yendo a terapia, leñe).
El problema viene cuando hace unas semanas, haciendo limpieza, encuentro unos folios que mi novio había usado para apuntar cosas de su terapia. Había cartas de amor a ella fechadas este mismo año, listas de comparaciones sobre por qué ella es la mujer perfecta, y listas de cosas que a mí me faltan.
Se me vino el mundo abajo, era como la confirmación de la voz endemoniada en mi cabeza que decía «ves? está contigo porque no puede estar con ella».
Creo sinceramente que él me quiere y que nunca ha tenido intención de hacerme daño, no me ha engañado ni mentido. De hecho, valoro que vaya a terapia si él siente que necesita superar ciertas cosas de su pasado que a mí no me incumben, más que nada porque así se arregla así mismo. También creo que se siente confuso, ya que su relación anterior fue corta e intensa, pasional, sin estabilidad, y eso es a veces lo que uno echa de menos de una relación, y cuando llega a la rutina aburrida no lo valora. Valga decir, que él me adora y me trata como a una reina, yo creo que en el fondo estos son sus propios fantasmas e inseguridades contra los que lucha en su cabeza y, además, intenta que no me afecten a mí. No sé qué hacer, porque una parte de mí piensa que jamás la va a superar y que realmente yo no seré nunca suficiente, que siempre seré la persona con la que se conformó, un «esto no es lo que buscaba, pero me vale», y no me merezco eso. Pero al mismo tenemos una vida muy feliz en nuestra casa con nuestras mascotas y una parte de mí cree que no hay necesidad de remover todo y mandarlo a la mierda.
Evidentemente, este no es un tema que vaya a hablar con él porque no quiero que me cuente sus rayadas de cabeza sobre si está enamorado de su ex o no, prefiero que lo averigüe en terapia y ya me diga, pero no voy a ser yo la persona con la que aclararse, faltaría más.
¿Alguien ha estado en esta situación?
Gracias mil.