Saludos
Vengo a contar el pastel que no me deja vivir.
Desde hace algún tiempo, vengo observando gestos bastante chocantes por parte de mis suegros.
No le había dado demasiada importancia hasta que, el año pasado, me detectaron cáncer. Estuve tratándome desde abril hasta agosto. En julio me ingresaron por una bajada brutal de defensas, que pensaban que era debida a una infección. Esto en medio de la quimio. Después me operaron.
La reacción de ellos fue de indiferencia. A ver, entiendo que no les toco nada, pero podrían haber tenido algún gesto, como llamar a mis padres para ofrecerse (lo típico que se hace en estos casos), u ofrecernos ayuda. Ellos continuaron con su vida: viajes, salidas, entradas…todo genial. Para eso están jubilados.
Yo, viendo el panorama, nunca les pedía nada. Era mi marido el que los llamaba para que se quedaran con la bebé que tenemos mientras yo me iba al hospital a darme las sesiones, a hacerme las analíticas…lo típico.
El problema vino cuando empezaron a insistirme para que nos fuéramos con ellos a su casa de la playa. El panorama era: yo en plena quimio que me daban todas las semanas, enferma, sin poder ponerme al sol, desplazándome a otra comunidad autónoma (con los problemas que podría haber en caso de tener yo una urgencia sanitaria), etc. Como yo decía que no, la idea genial fue que mi marido se fuera con nuestro bebé y a mí me cuidaran mis padres. Me sentí como un muerto, como una carga. Se lo dije a mi marido, que no me parecía normal, pero a él le parecería muy lógico o algo, porque le dio igual. Le dije que se fuera donde quisiera, pero que no se llevara al bebé, que era por lo único que me levantaba de la cama, y él decidió no irse por su propia cuenta.
Ahora resulta que mi suegro me lo echa en cara, y mi marido no le replica.
Yo estoy alucinando. No sé, no he tenido un resfriado, tenía cáncer. Sigo en terapia psicológica y psiquiátrica, pero parece que, por salirse con la suya, les da todo igual.
Yo solo les he dicho que, si quieren hacer planes con mi bebé sin mí, que esperen a que me muera. Y se lo han tomado a la tremenda, tanto mi marido como mi suegro. No sé. Tampoco he dicho nada malo.
Según indica mi suegro, el quedarse con el bebé (cosa que yo no les he pedido porque no cuento con ellos), era hacerme un favor, no una necesidad porque tenía que hacerme mi tratamiento. Los llamaba mi marido, que no opina.
Estoy viendo que este verano me van a dar la misma lata con que nos vayamos a la playa con ellos y, la verdad, no me apetece nada. Sigo con problemas de tensión baja (allí se me baja mucho más), no me puede dar el sol, etc. La propuesta de mi suegro es que me quede en la casa mientras ellos se van, cosa que no me parece mal.
En fin, que perdón por la parrafada, pero estoy con una ansiedad…no entiendo que sea obligatorio ni necesario ir y hacer todo lo que ellos quieran. A la mujer de mi cuñado no le exigen nada. ¿Por qué a mí sí?
Saludoa
