DEJÉMONOS DE ROMANTICISMOS: EL TAMAÑO SÍ IMPORTA
Yo sé que muchas mujeres priorizamos cuidar el ego de nuestra pareja masculina y, por lo tanto, lo socialmente aceptado y correcto es decir que el tamaño no importa. También sé que muchos hombres creen que su valía está muy ligada a la cantidad de centímetros de su miembro viril. Pero ninguna de esas dos cosas es cierta: el tamaño sí importa, pero los hombres nos atraen por algo más que lo que tienen entre las piernas.
No estoy diciendo con esto que cuanto más grande sea el asunto, mejor para nosotras. Solo estoy diciendo que el tamaño influye a la hora de elegir qué prácticas sexuales queremos realizar. Condiciona los tipos de posturas, los orificios donde estamos dispuestas a insertarlo y la forma de proceder.
Por ejemplo, tengo un amigo que me contó una vez que se desnudó delante de una chica y ella, nada más verlo, le dijo que no iban a practicar sexo anal. Era algo que no habían hablado, pero ella prefirió dejar claro que su culo no estaba disponible para semejante tema. En este caso, el problema creo que era más el grosor que el largo. Pero yo misma he tenido experiencias en las que la extensión sí importa. Porque hay gente por ahí con ciertas partes de su anatomía que recuerdan más a un capuchón que al bolígrafo completo. Que una piensa: mira, ni tan mal, mamada modo fácil. Pero no podemos negar que eso condiciona a la hora de realizar ciertas posturas y de obtener placer. Aquí es cuando me parece importante dejar claro lo que decía al principio de que la valía de un hombre no está totalmente condicionada por lo que tenga entre las piernas. Obviamente, dentro de la cama, se pueden utilizar las manos, o juguetes sexuales, para paliar la falta de centímetros. Y fuera de ella hay que saber seducir y motivar a una mujer para que esté dispuesta. Lo digo porque, en el extremo contrario, están los hombres que creen que lo tienen todo solucionado porque han nacido con un miembro de grandes proporciones. Y tampoco es así.
Hace poco vi un vídeo que decía que, según un estudio que no especificaban, las mujeres necesitamos veinte contactos físicos no sexuales a lo largo del día y tener conversaciones significativas para estar receptivas para el sexo. No me hizo falta comprobar la profesionalidad del supuesto estudio: estoy de acuerdo. No puedes pretender encenderme solo porque tengas una serpiente enorme entre las piernas, si no cumples ciertos estándares de decencia y atracción fuera del dormitorio.
Habrá a quien sí le funcione solo con tener un tamaño descomunal. Porque hay personas muy diversas en el mundo. Pero estoy hablando en general: hay que cuidar la relaciones fuera de la cama para que funcionen dentro. Y, en el dormitorio, tengas el tamaño de miembro que tengas, lo que hay es que saber usarlo. Porque sí, el tamaño sí importa. Y sí, condiciona qué prácticas se pueden hacer y cuáles no. Pero lo que también determina mucho el placer es saber cómo tener relaciones. Y no me refiero solo al pene. Obviamente ahí hay que controlar la velocidad, intensidad y postura que mejor nos viene en cada momento. Pero tener una buena relación sexual no se reduce a una sola parte del cuerpo. Por eso tener un miembro grande, no te garantiza ser un buen amante. Y tener un miembro pequeño, se salva con otras prácticas incluso en el supuesto de que tu pareja sea falocentrista. Que, para colmo, las mujeres no solemos serlo. Hay muchas mujeres que disfrutan más del resto de prácticas que del metesaca. Pero tenemos que dejar de intentar ser políticamente correctas para no herir susceptibilidades. Si el tamaño importa, se dice y punto.
