Todavía eres muy jovencita para verlo, pero con el tiempo entenderás que tú valor va más allá de la nota que te puedan poner personas totalmente ajenas a ti.
Y no te lo digo en sentido «todavia eres una niña inmadura», sino en el sentido de qué todas pasamos por esa etapa en la que encajar se vuelve algo vital. Y encajar supone soportar toda la presión social que, cómo bien sabemos, no aporta nada bueno.
No permitas que la opinión de los demas te defina. Y más teniendo en cuenta que seguramente ni siquiera sea una opinión realista, sino fruto de esas mismas ganas de aceptación. Piensa que tus compañeros también están pasando por esa misma etapa cruel y difícil, y que detras de esas votaciones absurdas se esconden miles de inseguridades. No te pienses que son mejores que tú. Es más, creo que es muy rastrero trasmitir tus propias inseguridades a terceros. Deberías sentir lástima por ellos y enorgullecerte de la mujer que eres.
Yo en segundo de la ESO engordé muchísimo por un hipotiroidismo. Y sinceramente entre eso, mi situación familiar y mi introversión no era precisamente el alma de la fiesta. Viví desplantes varios. Pero uno de los que más me acuerdo pasó en cuarto de la EsO.
En mi clase dos compañeros jugaban a futbol en el equipo juvenil de la ciudad. Imagínate los aires que traían. Y anteriormente con uno de ellos ya había tenido problemas, y cuándo le busqué para decirle a la cara lo que pensaba sus huevecillos hicieron bomba de humo y negó todo lo que yo misma le había escuchado decir. Así de valientes son hija mía.
Pues un día estaban todos los que jugaban en ese equipo juntos en el recreo, sentado en un banco. Yo estaba dando vueltas con una amiga cuándo de repente oigo mi nombre. Debieron llamarme para saludarme y hacerse el gracioso, como si de un Dios griego irresistible e inalcanzable de tratara. Cómo un «fíjate cómo se gira para que le salude» o a saber qué se le pasó por la cabeza, si nuna fuimos amigos o tuvimos confianzas si quiera para un hola. Cuándo vi quien era puse los ojos en blanco, dije qué pesado y le ignore. Porque sí, lo que era es pesado y cansino, y a mi me importaba medio huevo su existencia. Pero claro, el necesitaba de ese momento de risas para conseguír la aprobación de sus compis, y yo era solo la cabeza de turco.
Situaciones así me han pasado con muchas personas, de las cuáles muchas de ellas a día de hoy intentan hacer como si fueramos amigos de toda la vida. Y lo siento pero no, a mi las personas así no me agradan, me resultan ridículas e hipócritas más bien.
Así que tú piensa que el instituto acaba, creces y las personas cambian. Llegará el momento en el que cada uno seguireis vuestro camino, y serás tú quien decida a quien quiere mantener en tu vida. Que lo que realmente te traera felicidad en el futuro seran tus metas y objetivos, cuando alcances tus propios propósito, y no un numero que un día personas que no te importan dijeron que merecías.
Vivimos en una sociedad que, de todas las formas posibles, trata de dejarnos sin autoestima. Por eso, cuándo antes empieces a trabajarla, antes encontrarás tu verdadero valor y menos te importará lo que digan un par de descerebrados inseguros. Mucho animo ❤