No sé ni explicar cómo me siento y qué me pasa.
Todo me está causando una depresión que no me deja salir del pozo.
No sé cómo afrontarlo, ni cómo solucionarlo.
Llevo 24 años de relación con el que a día de hoy es mi marido, de esos años 18 son de matrimonio.
Fruto del matrimonio tenemos un hijo de 16 años y una niña de 10 años.
Yo siempre he sido una persona bastante depresiva, me afectan mucho las cosas y mi entorno.
Y mi entorno está bastante negro, pues llevo más de 8 años sin tener relación con mi familia sanguínea por culpa de mí hermana y mi madre narcisistas que han conseguido alejarme, y yo consentí alejarme también por mi paz mental, en todo este tiempo no se han preocupado por saber cómo estoy o cómo están mis hijos.
A penas tengo amistades, mis «amigas» de la adolescencia no demostraron ser buenas amigas, por lo que cuando conocí a mi marido vi la luz para poder alejarme de allí.
Nunca he tenido suerte en mi entorno, fui una niña gordita en el colegio a la que todo el mundo humillaba , me pegaban y se reían de mí, siempre estaba sola y triste. En esa época hice auténticas barbaridades para poder adelgazar y poder encajar con los demás, apenas comía, el almuerzo lo tiraba a la papelera,… Y al fin lo conseguí, en unos meses conseguí bajar los kg que me sobraban, y tristemente así conseguí ser aceptada, y así conseguí esas amistades vacías e hipócritas que eran de todo menos amistades.
Desde bien pequeña me he considerado una persona difícil de tratar, mi entorno nunca me ha permitido crecer y ser una persona feliz, con un ambiente feliz.
Crecí en una casa sin amor, la hija pequeña de dos hermanas. Mi padre trabaja todo el día y cuando llegaba a casa siempre estaba nervioso y no me atrevía casi ni a hablarle, porque se enfadaba mucho y a veces si estaba muy nervioso igual te pegaba algún guantazo que otro. Así que cuando llegaba a casa intentaba no cruzarme mucho con él.
Mi hermana mayor siempre ha sido el ojito derecho de mi madre, pues parecía que sólo había tenido una hija, nada más. Pues mi hermana mayor lo sabía, sabía que mi madre sólo tenía ojos para ella y se aprovechaba de ellos, y no permitía que me hiciese caso.
Mi hermana mayor siempre ha sido muy mala y muy celosa, y consiguió alejarme de todos, y yo también me dejé alejar, porque nunca he recibido cariño en esa casa, sólo reproches, malas caras, malas formas y guantazos de tanto en tanto.
Pues cuando conocí a mi marido vi la luz, una vía de escape, para poder escapar de ese hogar sin amor y de esas amistades vacías.
Me casé muy joven, con 23 años, y me fui de casa de mis padres a vivir mi propia vida.
Al principio, los primeros años fueron bastante bonitos, con mucha pasión y amor
Luego vino mi primer hijo, el cansancio y el no dormir me pasaron factura y perdí la lívido y las ganas de tener relaciones con mi marido.
Y él poco a poco se iba cansando y enojando, y me echaba en cara con reproches, pero sobre todo con sus eternos silencios.
Esos silencios a veces tardaban días o a veces incluso semanas en irse, y a mí cada vez me rompía más por dentro.
Cuando se le pasaba el enfado, entonces él venía a abrazarme y besarme, y le tenía que corresponder aunque estuviese mal por su comportamiento, aunque estuviese enfadada, daba igual, siempre tenía que esperar a que se le pasara a él y cuando él quisiera venir a mí corresponderle, porque sino le correspondía entonces se volvía a enojar y era peor.
Soy una persona con el ánimo por los suelos, tengo que estar siempre dispuesta a lo que él diga.
Por las noches, cuando estoy durmiendo tranquilamente, si él se desvela y con ganas de sexo, aún sabiendo que estoy durmiendo empieza a tocarme los pechos y a restregarse por mi cuerpo, y aunque esté muerta de sueño y sin fuerzas tengo que acceder, porque sino accedo es peor, se enfada mucho y vuelve otra vez a torturarme con el silencio y el desprecio.
He tenido que dejar de dormir en camisón, porque al dormir se sube el camisón, y si él se desvela con ganas de sexo, con el camisón subido ha llegado a bajarme las bragas para penetrarme o intentar hacerlo.
Tuve que empezar a dormir con el sujetador puesto, con lo incómodo que es, porque así no tenía tanta facilidad para poder tocarme los pechos cuando estaba durmiendo.
Pero es que encima de todo esto, él pretende que lo haga con ganas y deseo, y primero es que estoy con sueño y sin fuerzas y no tengo energía como para tener sexo salvaje, y segundo es que ya se ha vuelto sistemático esto y sinceramente no quiero tener relaciones sexuales y ya me cansa fingir para que no se enfade
Entre medias de todo esto tuve a mí segunda hija, y la cosa no fue a mejor, sino totalmente al contrario
Los enfados suyos cada vez son más frecuentes y los silencios y desprecios también, y si hago comidas él ni lo prueba, lo menosprecia.
Y a veces si voy a la cama a dormir, me echa a patadas de la habitación y me toca dormir de malas formas al sofá.
Yo estoy muy mal anímicamente, no tengo con quién poder hablar y desahogarme, me encuentro muy sola y muy mal.
Empecé a ir a un psicólogo de la seguridad social, però no sirvió de nada, iba cada 3 o 4 meses y nunca me dio un consejo ni nada, solo me escuchaba unos 15 minutos y sin darme algún consejo o algo me citaba para la siguiente sesión, y al final poco a poco dejé de ir porque no me valió para nada.
Mi autoestima está por los suelos, he cogido mucho peso, y pese a que tengo estudios, no logro encontrar un trabajo estable, no porque no quiera, sino porque o no me seleccionan o lo único que me salen son sustituciones laborales.
Ahora mismo no tengo independencia económica como para poder alejarme de allí, y tampoco quiero alejarme porque están mis hijos y sé que él en cuestión de hijos me lo pondría muy difícil, ya que más de una vez así me lo ha demostrado en sus comentarios diciendo que los niños son suyos y que a mí me encontró en la calle.
Él me amenaza muchas veces con querer divorciarse de mí, pero él lo tiene más fácil que yo, por eso me amenaza, él tiene trabajo estable de hace muchos años y el piso en el que vivimos es suyo.
Y yo lo tengo muy difícil, no tengo trabajo ni lugar donde vivir, ni tampoco puedo contar con mi familia, estoy sola y no tengo nada ni nadie.
Y si me voy, que no sé ni dónde ni cómo, que pasa con mis hijos, no tengo estabilidad económica, ni vivienda para poder estar con ellos.
Por eso, por mis hijos, me acabo tragando mis lágrimas y sufrimiento y cada vez estoy más triste, pero no veo otra solución de momento.
Ahora estamos otra vez así, lleva 3 días sin hablarme y ya no puedo más.
Siento mucho si ha sido un tostón o muy largo el texto, pero necesitaba desahogarme un poco.
Gracias por leerme.
