Hola, V, te respondo como profesora de filosofía y persona que, aún habiendo estudiado lo que quería, se planteó ese qué hacer al terminar la licenciatura.
Lo primero, pide consejo, en general se piensa que la única salida de la filosofía es la docencia y no es así: recursos humanos, investigación, publicidad y marketing, filosofía práctica, editorial… hay campos muy desconocidos en los que se puede trabajar.
Segundo, date espacio y piensa, qué es lo que quieres, cómo te ves en el futuro, qué te gustaría hacer. Solo así podrás empezar a ver claro qué opción escoger.
Tercero, el máster, ¿no hay en tu ciudad? ¿Son caros? Mira la opción de hacerlo a distancia, por ejemplo, la UNED, el máster no tiene que ser de filosofía, la especialización es cosa tuya. La única dificultad de la UNED -lo sé por experiencia- es organizarte y ser autónoma en el ritmo de los estudios, los pagos pueden dividirse y dan opciones para trabajar las asignaturas a un ritmo asequible. Y, además, ofrecen orientación laboral y en algunas titulaciones incluso bolsa de trabajo tras las prácticas.
Cuarto, y no menos importante, ¿cuántas personas han estudiado algo que no les gustaba solo porque la nota no les daba o porque les obligaron a ello? Lo importante es que siempre estás a tiempo de reconstruirte y virar hacia dónde quieres ir, pero para ello, y volvemos a mi segunda observación, tienes que saber hacia dónde quiere dirigirte, sin ese detalle todo lo demás es insalvable.
Yo, antes de entrar en el mundo de la docencia, estuve trabajando de dependienta, en telemarketing, en recursos humanos de un banco, dando clases particulares y de vendedora a puerta fría. Muchas veces nuestras decisiones, y todo lo que nos rodea, no nos deja ver claro. A veces solo hace falta tiempo para que los árboles no nos tapen el bosque y nos llegue la luz. Pero no desesperes porque llega.
Y antes de terminar insisto, lo más importante: ¿qué quieres tú? ¿Qué quieres hacer con tu vida? Solo respondiendo a esto, podrás ver lo demás.
¡Suerte!