Lo de la empresa en la que trabajo no tiene nombre y vais a ver ahora a lo que me refiero.
En agosto casi todos los de la plantilla estamos de vacaciones, y unos días antes desde rrhh siempre nos envían un calendario con los actos, cursos y actividades importantes para septiembre. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que en la segunda semana del mes se iba a dar una conferencia sobre acoso e igualdad en la empresa. Me pareció maravilloso porque yo he sido una de las muchas que hemos tenido que poner sobre aviso a nuestros jefes porque algún que otro compañero se ha propasado o ha hecho comentarios nada correctos en la oficina.
En mi caso el problema lo tuve con un hombre que ahora está en otro proyecto – al cual cambiaron por mi escrito – y es que el tipo no dejaba de escribirme emails al principio con la excusa del trabajo y después para soltarme perlitas como »que ojalá nos encontrásemos un día en el baño solos» o que »si yo ya sabía cómo se asciende de verdad en empresas de este tipo». Al final me harté y le pasé todos los pantallazos a rrhh solicitando que, o lo alejaban de mi puesto y de mi proyecto, o tomaría medidas legales.

A ellos eso claro que no les interesaba así que no tardaron ni dos días en avisarlo de que se iba de director de otro proyecto a otra oficina y chao pescao.
¿Sabéis quién va a impartir una de esas charlas? Sí chicas, cuando entré en el enlace de la newletter y vi el nombre no me lo podía creer. Ese señor, ese cerdo, es el que le va a hablar a toda una empresa de más de 300 trabajadores sobre el respeto entre compañeros, lo importante que es no acosar a los que te rodean y lo esencial que es la igualdad para esta compañía. ¿Cómo se puede ser tan hipócrita?
Por supuesto ya tengo redactada mi carta abierta a rrhh solicitando que ese señor no sea el protagonista de esa charla, o en todo caso lo sea para decir a viva voz que él es un mierda por acosar a las trabajadoras de la compañía. Tengo pruebas, decenas de emails en los que él solo se calentaba diciéndome barbaridades, y pienso utilizarlos si no empiezan a hacer las cosas con cabeza. ¡Vaya asco, chicas!