No sé si estoy haciendo bien en escribir esto pero siento que necesito soltarlo en algún sitio donde haya otras personas que puedan entender lo que estoy viviendo.
Mi hija tiene 15 años. Es trans. Lo sabe desde hace tiempo, desde muy pequeña. Lo tiene clarísimo. Siempre ha sido firme en su identidad en cómo se siente, en cómo quiere vivir su vida. Yo la veo feliz cuando se muestra tal y como es. Ha sido un proceso largo de mucha conversación, de adaptarnos en casa y puedo decir que hemos aprendido mucho como familia. No ha sido fácil pero aquí estamos.
El tema es que ahora quiere empezar con las hormonas. Los médicos le han dado el visto bueno. Dicen que está preparada, que psicológicamente está fuerte. Ella no tiene ninguna duda. Está convencida y lo expresa con una seguridad que hasta me deja sin palabras.
El problema es mío.
Yo siento que es muy joven. Que aún le queda tanto por vivir, por aprender, por descubrir… Me da miedo que en unos años se arrepienta. Me da miedo que haya algo que todavía no está viendo, que con 15 años es imposible ver. Y sé que decir esto a veces suena a que no la estoy apoyando o que estoy dudando de quién es ella pero no es eso. La quiero con todo mi corazón. Haría cualquier cosa por verla feliz. Pero es un miedo que no me quito de dentro.
Una parte de mi familia me apoya en esperar. Pero otra parte me llama transfóbica por no lanzarme de cabeza a apoyarla sin ninguna duda. Y eso me duele porque siento que no es justo. Yo quiero lo mejor para mi hija. Solo que no quiero equivocarme y que luego ella me diga: ¿Por qué me dejaste tomar esta decisión tan pronto?
No sé si el problema es que soy yo la que no lo tiene claro.
Pero de verdad es muy difícil. ¿Se puede tener dudas sin que eso te convierta en una mala madre?
