-
Ámate en todas tus formas, en los días buenos y en los difíciles. Quiérete cuando te mires al espejo y cuando dudes de ti misma. No esperes que alguien más te dé el amor que tú puedes darte primero.
Valora cada paso que das, cada esfuerzo, cada caída y cada victoria. No te castigues por no ser perfecta, porque la perfección no es real, pero tu esencia sí lo es. Eres suficiente, con tus luces y sombras, con tu risa fuerte y tus silencios profundos.
No permitas que el miedo o la opinión de otros definan tu camino. Brilla con tu propia luz, porque nadie puede ser tú mejor que tú misma.
Ámate tanto que no tengas que rogar amor ajeno. Quiérete con la misma intensidad con la que quieres a los demás. Porque cuando aprendes a amarte, todo lo demás se acomoda.