Desde siempre tengo un defecto muy grande que no consigo corregir. Soy una persona adulta y parezco una dichosa niña pequeña, lo sé. Así que a ver si me podéis dar consejitos porque ni con psicólogos me cambio mi forma de ser.
Imaginaos que a tenemos a A, B y C. B y C son amigas de A. B y C no son amigas pero se conocen y coinciden por A, pero no quedan ellas ni se escriben nunca para nada. Si A y B dejan de llevarse porque B se ha portado mal con A, no me coge en la cabeza que B y C se hagan amigas.
Ya sea que B se ha liado con la pareja de A, que le ha puesto la zancadilla en el trabajo para quedarse con su puesto o lo que sea, no entiendo como de repente C se hace amiga de B, sabiendo que le hace daño a su amiga íntima.
Sé que es lo razonable por egoísmo de que a cada uno le vaya mejor, pero somos emocionales, ¡qué coño!. Y no soporto el «es que a mí no me ha pasado nada con él/ella». Chica, pues a mí los padres de Asunta tampoco me han hecho nada y aún no me hago amiga de ellos, qué quieres que te diga.
Ya está. Ya sabéis mi defecto. Soy una infantil de mierda que se quedará sola sin amigas porque no comprende que sus propios dramas no van con sus amigos. Yo jamás le pondría buena cara a quién le daño a mis seres queridos. Y menos siendo consciente de ello.
