Tengo 36 años y se me está pasando el arroz.
Sí, sé que suena fatal, que no es políticamente correcto decir eso, que la seguridad social ha aumentado la edad de inseminación artificial hasta los 42 años…lo que queráis decirme, pero yo siento que se me está pasando el arroz.
Nunca he querido ser madre, los niños me gustan de lejos, no jugaba a las muñecas de pequeña y cuando me planteaba la posibilidad de serlo no me hacía especial ilusión. Con lo cual, yo estaba tan tranquila viviendo mi vida de soltera feliz, que sigue en casa de sus padres y con cero preocupaciones.
¿Qué ha pasado, os preguntaréis, para que se opere este cambio tan grande en mí? Pues que he tenido un sobrino.
Al principio, cuando mi hermana se quedó embarazada, yo estaba feliz: además de convertirme en tía me había quitado de encima la responsabilidad de mantener el linaje (principalmente el rollo de todo el mundo diciéndome que a ver cuándo hacía abuelos a mis padres). El caso, que yo me quedé tan tranquila, pero ahora que mi sobrino es un bebé gordito, sonrosado, que gatea y hace mil cosas monísimas y divertidas el instinto maternal ha hecho ¡boom!
Tengo dos problemas: el primero es que vivo con mis padres y el segundo es que no tengo con quién tenerlo. A no ser…
A no ser que lo tenga con mi mejor amigo que está más que dispuesto. De hecho lleva años proponiéndomelo y yo estoy empezando a verlo como una opción viable. Él dice que nos iríamos a vivir juntos y seríamos amigos con un bebé en común y eso a mí me encantaría.
Peeeero…al decírselo a mis padres y a mí hermana han puesto el grito en el cielo, porque dicen que está enamorado de mí y que eso sería de un egoísmo y crueldad extrema por mi parte, además de que creen que esto es un capricho con el que le voy a destrozar la vida a él y a todos los demás. Y, si soy sincera, es verdad que yo noto que está colgado de mí y me he aprovechado muchas veces de ello.
Así que no sé qué hacer, si lo tengo yo sola tendríamos que vivir en casa de mis padres y al final la carga iba a ser para ellos, yo no puedo dejar de trabajar (ni quiero) y con un solo sueldo no puedo aspirar a otra cosa; si lo tengo con él tendría ayuda del padre, casa del padre y sueldo del padre, pero no quiero ser su pareja, con lo que, según todo el mundo, en algún momento saldríamos tarifando…
¿Cómo lo veis? ¿Arrojáis un poquito de luz a mi situación, porfi?
