Le conocí con 16 años. Por casualidad. Una niña llena de inseguridades que pensaba que jamás encontraría el amor.
Todo era perfecto: amable con mi familia, me trataba como una princesa y sentía que había encontrado lo que llevaba buscando desde niña.
Poco a poco me sentía dentro de ese círculo, sin darme cuenta de lo que pasaba alrededor de el: me había quedado sin amigos, mi familia estaba en contra de lo nuestro y mi cerebro no pensaba por mi, sino por el.
Recuerdo ir a comprar ropa y pensar: ¿Le gustará? Sin pensar si me gustaba a mi.
Me insultaba, me menospreciaba y me hacía pensar que me estaba haciendo un favor por quererme.
Un día en la biblioteca hice algo que no se debe hacer: me metí en su perfil de Tuenti y le vi muchos mensajes con otra chica. Fue tanto el shock que no me acuerdo ni de lo que ponía.
Después de eso empezó nuestra caída en picado, un año lleno de sufrimiento, donde nadie me apoyaba puesto que gracias a él no tenía ningún apoyo.
Un fin de semana recuerdo citarme con el en mi casa y dejarlo. Es ahí donde empezó mi nueva vida.
Tuve parejas sexuales y parejas románticas que poco a poco me ayudaron a olvidarlo. No pensaba en él y cuando le veía mi corazón no se aceleraba. Lo había superado.
Cuatro años después murió un ser querido y casualidades de la vida su abuelo falleció el mismo día.
Mismo tanatorio en una gran ciudad y dos días de compartir miradas. No hablamos, tan solo una conversación fugaz.
Ahora no paro de pensar el porqué de esta casualidad. No paro de pensar el porqué una persona que me hizo tanto daño puede ser pensada a diario en mi cabeza.
Me siento muy mal conmigo misma, pero he de admitir que me gustaría conversar con él. ¿O no? Estoy muy confundida y me siento realmente mal.
Necesito consejo. Muchas gracias, chicas