Buenas!
Os cuento mi historia:
De pequeña decía que no creía en el amor. Después comprendí que en lo que no creía era en las relaciones amorosas tal y como me las presentaban las princesas Disney, mis padres, mis amigas y prácticamente toda la sociedad. Me gusta el amor, me gusta sentir cariño y, de hecho, me encanta amar, amar mucho en calidad y cantidad. Es por eso que con los años he decidido que no creo en la monogamia. Creo en la confianza mútua y en las relaciones libres, de manera que las personas se sientan felices por la felicidad de sus compañer@s y no por su posesión. Y eso no es algo que haya aparecido de repente en mi vida: como os he dicho, hasta hace poco no quería ni oír hablar de novios y que una persona me empezara a llamar «amor» me ahogaba en cuestión de segundos. La relación más larga que había tenido fue de tres semanas y luego, todas las veces igual, salía huyendo en busca de más miel donde polinizar.
La cosa es que he encontrado a alguien genial. Sí, llamadlo amor si lo quereis porque es así. Me encanta, conectamos increiblemente bien y me lo paso genial con él. Problema: él es muy cariñoso y sensible. Desde la segunda semana ya me llama «amor» y me dice que «me quiere» y que está «pilladísimo» por mí. Y yo, lo siento pero no voy tan rápido. Decidí decirle que sí, que quería salir con él en una relación seria (con todo lo que eso conlleva y después de explicarle mi fóbia a la monogamia) porque me gusta mucho y me apetece pasar tiempo con él. Y ahora siento que estoy metida en una relación que va genial pero en la que no creo. Me siento un poco egoísta por pensar así, la verdad, y no quiero hacerle daño por nada en el mundo.
Qué créeis, me equivoqué aceptando este tipo de relaciones?