– Eres una puta
– Eres una zorra
– No me gusta la ropa que llevas,cámbiate
– Así conmigo no sales
– No me gustan tus amigas
– Cuando hables con un tío que yo te vea, no me fio, seguro que estás ligando
– Vas a ir solo a los conciertos que a mi me gusten
– Lees demasiado
– No me gusta la música que escuchas
– No me gustan las pelis que ves
– No te has ido a sacar dinero, te estabas liando con alguno
– Le has dicho a mi amigo que le queda bien su chaqueta, seguro que te lo quieres follar
– Si me dejas te mato
– Si me dejas me mato
Estas son algunas de las perlas que me han dicho en primera persona algunas de mis parejas, pero sobretodo una de ellas, que estuve con el de los 16 a los 20.
Yo empecé a salir con el y estaba muy enamorada, era mi primer novio, y hacíamos las típicas cosas de novios allá por el año 1999, parecía todo bonito e idílico hasta que pasados 7 meses se había cansado de esperar a que yo quisiera acostarme con el, así que ni corto ni perezoso, me regalo un conjunto de ropa interior a su gusto, claro, y un día en mi casa, cuando no estaban mis padres nos acostamos, yo no sentí absolutamente nada, lo único que pensé fue que si eso era follar me parecía doloroso y aburrido, sobretodo cuando el tenía una polla bastante grande y no se molesto en ningún momento en saber si yo estaba preparada para que me penetrase.
Nuestra relación siguió y a los tres años decidí dejarle, porque, entre otras cosas a mi 18 cumpleaños fue incapaz de venir, de hecho me hizo muchísimo chantaje emocional y al día siguiente apareció con la mano rota, porque se enfadó y dio un puñetazo a la pared por no dármelo a mi.
Le dejé cuando me enteré que había empezado a salir conmigo por una apuesta con sus amigos, porque en teoría las chicas que nos gustaba el heavy metal éramos unas guarras de cuidado, palabras textuales.
Aún no se porque volví con el, pero lo hice, la gente no sabía lo que estaba pasando, porque de cara a la galería era muy majo, muy buen chico y me quería mucho, pero cuando estábamos solos era lo peor.
Me violó, si, un día que salimos de fiesta ( con sus amigos,claro, porque yo no podía hacer nada con mis amigas ) me emborraché mucho, me llevo a su casa a dormir, al despertar por la mañana noté un dolor terrible en el culo, estaba boca abajo, sola, en la habitación, en una cama de 90, destapada y con gotas de sangre en las sabanas.
No podia moverme,no podía creer lo que había sucedido. El abrió la puerta de la habitación riéndose, y me dijo que nos lo habíamos pasado muy bien la noche anterior. Cuando me pude levantar me duché y me fui a mi casa, no se lo conté a nadie, me daba mucha vergüenza.
A la semana le dejé, el me pegó, en la barriga, y en la cara, y me dijo que yo no podía dejarle, que si le dejaba me mataba, y el conmigo.
Me fui corriendo a casa, al llegar le dije a mis padres que me habia caído en el metro, nunca les conté nada, nunca denuncié.
Cuando dije en casa que le había dejado mi madre respiro tranquila, porque se que en el fondo sabía lo que estaba sucediendo, o al menos se lo imaginaba.
No fue fácil que me dejase en paz, incluso cuando ya pasó el tiempo y empecé a salir con otro chico, se las ingenió para descubrir donde vivía ,amenazarle de con que podía matarle, y que nos podía seguir a cualquier parte.
Un día paró, paró porque se echó novia, un día coincidimos con ellos en un bar, hablé con ella, pero no me creyó, a día de hoy siguen juntos y tienen dos hijas, a veces me salta en Facebook por amigos en común, y ella tiene los ojos tristes, me gustaría poder ayudarla porque estoy segura que el no ha cambiado, ojalá sus hijas crezcan empoderadas y no dejen que ningún capullo como su padre les dejen llenas de traumas de por vida.